domingo, 28 de junio de 2009

Los de México, muy ufanos

En 1943 el historiador agustino Mariano Cuevas, mexicano, publicó su famoso libro Monje y Marino: la vida y los tiempos de Fray Andrés de Urdaneta, en el que describe con mucho detalle la hazaña del viaje a Filipinas y sobre todo la proeza del regreso a México, por el Pacífico. A pesar de que el libro aporta información valiosa, contiene una gran cantidad de opiniones de tipo religioso que hacen recordar textos piadosos de uno o dos siglos antes y otras opiniones francamente chovinistas.

Con todo, el libro de Mariano Cuevas es una joya bibliográfica mexicana dificil de conseguir. No tengo información de que se haya reeditado, probablemente porque la investigación histórica de tipo académico ha dado paso a trabajos mucho más rigurosos.

Entre las curiosidades del libro se señala una carta que describe el viaje, con el título Copia de una carta enviada de Sevilla a Miguel Salvador de Valencia, la cual narra el venturoso descubrimiento que los Mexicanos han hecho, navegando con la armada que su majestad mandó hacer en México. Con otras cosas maravillosas, y de gran provecho para toda la Cristiandad: son dignas de ser vistas y leídas.

La carta narra el arribo de la expedición de Legazpi a la isla de Cebú y tendrá varias notas aparte en este blog. Por lo pronto, cabe destacar el asombro de Mariano Cuevas, quien descubre que al final de la carta sobre la expedición Legazpi-Urdaneta se dice:"ello es cosa grande y de mucha importancia y los de México están muy ufanos con su descubrimiento que tienen entendido que serán ellos el corazón del mundo".

Mariano Cuevas opina al respecto:
Después de haber manejado tantos millares de documentos del siglo XVI, podemos asegurar que este es el primero donde veo la palabra mexicano usada, no como hasta entonces, para designar a los nativos indígenas, a lo más a criollos de la ciudad de México, sino a ese conjunto de tripulantes que fueron en esa navegación, mestizos, criollos y españoles de arraigo, unidos bajo este solo nombre: mexicanos
Sostiene Cuevas que "por el número de nativos de nuestro país y por haberse organizado en la ciudad de México con personal y elementos de ella y porque los mismos principales, Legazpi el primero, eran de vieja raigambre en este país y consideraban como suya esta patria de sus hijos y de sus glorias, por esa está expedición se consideró y se llamó desde aquellos mismos tiempos, mexicana".

Esta afirmación es poco sostenible, pues el impulso nacional de origen criollo fue creciendo muchos años después, hasta el siglo XVIII, y estas expresiones no denotan todavía una visión "nacionalista" en el sentido contemporáneo.
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Mariano Cuevas, Op. Cit. p 203.


Carta venida de Sevilla

sábado, 27 de junio de 2009

Es necesario navegar

Texto de Stefan Sweig. Magallanes: Historia del primer viaje alrededor del mundo:

Pero no se limitaba a la cocina el uso de abundantes masas de especiería. La vanidad femenina es también cada vez más exigente respecto a los aromáticos de Arabia, y va del almizcle voluptuoso al ámbar sofocante y al dulce aceite de rosas; los tejedores y tintoreros hacen elaborar para ellas las sedas chinas y los damascos de la India, y los orfebres, montar las perlas blancas de Ceilán y los azulados diamantes de Narsingar. Más imperiosamente todavía, la Iglesia católica impulsa el consumo de los productos orientales, pues de los millares de millones de granos de incienso que levantan el humo de los incensarios movidos por los celebrantes en los millares de iglesias, ni uno solo ha salido de tierra europea; cada uno de esos millares de millones de granos de incienso llegaban por mar, embarcados en tierras de Arabia. También los boticarios son asiduos clientes de los tan celebrados específicos de Indias, tales como el opio, el alcanfor, la tan estimada resina, y saben por experiencia que para el enfermo no hay bálsamo ni droga que parezcan tan atractivos como los que en los botes de porcelana que los contienen llevan en letras azules las palabras mágicas arabicum o indicum. Por su carácter de cosa selecta y rara, y quizá también por lo elevado del precio, todo lo oriental ejercía una atracción hipnótica en los europeos. Como en el siglo dieciocho lo francés, los atributos árabe, persa, indostánico, se identificaban en la Edad Media con los conceptos de exuberante, refinado, distinguido, cortesano, costoso y precioso. Ningún artículo tan apetecido como la especiería. Era como si el aroma de las flores orientales hubiera enajenado con su mágica influencia el alma de Europa.

Editorial Juventud, Barcelona, 1957. Traducción de José Fernández


La expedición Legazpi Urdaneta


Los españoles prosiguieron sus intentos por atravesar el Oceáno Pacífico...

En 1559, desde España se despachó la orden para que el entonces virrey Luis de Velasco organizara una nueva expedición hacia el Poniente. Se decidió poner al frente de esa misión al prestigioso capitán Miguel López de Legazpi, para comandar a los cuatrocientos hombres de la misión: doscientos soldados y doscientos de mar y de servicio.

Lo interesante del caso es que pusieron como piloto de la nave a un fraile agustino de mucha edad, el padre Andrés de Urdaneta, pero quien a los 17 años había acompañado a la expedición de Loaysa y había adquirido amplios conocimientos de navegación y “cosmografía” como se decía entonces. Urdaneta fue un promotor fundamental ante la corte española para que se realizara una nueva expedición a Filipinas, señalando que según sus propias observaciones era posible regresar por el mismo camino, desde Asia hasta México.

Se construyeron cuatro naves en el puerto de La Navidad, en Nayarit, que quedaron listas hacia el fin del año. Por desgracia, don Luis de Velasco murió el 31 de julio de 1564 sin ver concluído este proyecto. El Virrey se había entendido muy bien con el padre Urdaneta y ambos eran del parecer que para evitar el conflicto entre los reinos de Portugal y de España la expedición debía colonizar los inciertos terrenos de Nueva Guinea y de las tierras de Australia.

Las crónicas de la época señalan lo siguiente:

“Se juntó la tripulación para salir de puerto el 29 de noviembre de 1564, vísperas de San Andrés, santo patrono de Urdaneta, no sin antes confesarse y comulgar. Se hicieron a la vela el día de su santo en el año de 1564, invocando al Santísimo Nombre de Jesús de quien el general Legazpi era devotísimo, y había servido en su cofradía en México.
(…) Como el propósito del viaje era irse derechos al archipiélago de las Filipinas, los navegantes trataron desde luego de subirse a los grados necesarios, y ordenó Urdaneta se fuese subiendo a trece grados, teniendo conocimiento de que Villalobos en el viaje anterior navegó en los diez grados por lo que nunca pudo subir a las Filipinas. Navegaron pues en altura de trece grados y luego quiso nuestro Señor que desde el nueve de enero comenzaran a descubrir islas pequeñas. De este modo fueron descubriendo isletas, hasta que el 22 de enero descubrieron trece juntas, donde surgieron y desembarcaron y tomaron posesión de ellas por el rey nuestro Señor” (1)
Llegaron a Filipinas cuarenta años después que Magallanes y lograron establecer una cabeza de playa en aquellos territorios.
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(1) Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, de Michoacán, de N.P. Don Agustín en el tiempo que fue una con la del S. Nombre de Jesús de México, por Fray Diego de Basalenque, Edición Conaculta, México, 1989.

Monje y Marino, la Vida y los tiempos de Fray Andrés de Urdaneta, por Mariano Cuevas, S.J., Galatea, México, 1943.

viernes, 26 de junio de 2009

La carrera hacia las Indias


En la carrera por encontrar una ruta de acceso a la región asiática, portugueses y españoles realizaron múltiples intentos, tanto por la ruta de Africa, como por el recién descubierto continente americano. En 1519 inició Fernando de Magallanes su célebre y trágica vuelta al mundo, que permitió el descubrimiento de la parte meridional de América y en particular el estrecho que ahora lleva su nombre. Magallanes encontró la salida anhelada hacia el Pacífico, que entonces se llamaba el Mar del Sur y llegó a la isla de Mactán, en el archipiélago de San Lázaro, conocido poco después como Filipinas, en honor del rey de España, Felipe Segundo.


Magallanes no pudo concluir su vuelta al mundo pues fue asesinado en aquellas islas, pero el viaje fue completado por su lugarteniente Sebastián Elcano, con lo que se logró la mayor hazaña de su tiempo: la circunnavegación del planeta, apenas 27 años después del fortuito descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

Seis años después, en 1525, la corona española envió otra misión, desde la propia península española, esta vez comandada por García Jofre de Loaísa, pero fracasó por igual. Sus tripulantes debieron regresar a Europa por el océano Indico y bordando Africa, territorios que no pertenecía a la corona Española.

En 1542, el rey Felipe Segundo ordenó una salida más, esta vez del lado de la Nueva España a través del Mar del Sur, bajo el mando de Alvaro de Saavedra Cerón, con la compañía de Juan Sebastián Elcano, pero igual desventura tuvo como efecto. Otra expedición comandada por Ruy López de Villalobos perdió el rumbo y desapareció en el Océano.

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Existe mucha información en la red acerca de estas exploraciones, pero es altamente recomendable la biografía escrita por Stefan Zweig: Magallanes, Historia del primer viaje alrededor del mundo.

jueves, 25 de junio de 2009

Navigare necesse est

Texto de Stefan Sweig. Magallanes: Historia del primer viaje alrededor del mundo

En el principio eran las especias... Desde que los romanos, a través de sus viajes y sus campañas, empezaron a hallar gusto en los ingredientes estimulantes, calmantes o embriagadores de Oriente, las tierras occidentales no saben ya prescindir de la especiería, de las drogan índicas, tanto en la cocina como en la bodega. Hasta muy entrada la Edad Media, la alimentación nórdica resulta sosa hasta lo inconcebible. Y aun las hortalizas hoy día más comunes, como las patatas, el maíz y los tomates, tardarían todavía mucho en adquirir carta de naturaleza en Europa; el limón como acidulante y el azúcar para endulzar son todavía una vaguedad, y los sabrosos tónicos, el café y el té, no se han descubierto aún. Hasta entre los príncipes y la gente distinguida, la burda voracidad es el desquite de la monotonía sin espiritualidad de las comidas. Y aparece el prodigio: un solo gramo de condimento índico, un poco de pimienta, una flor seca de moscada, una punta de cuchillo de jengibre o de canela mezclados en la más grosera de las viandas, bastan para que el paladar, halagado, experimente un raro y grato estímulo. Entre el tono mayor y el menor de lo ácido y de lo dulce, de o cargado y de lo insulso, aparecen de pronto una serie de ricos tonos y semitonos: los nervios del gusto, todavía bárbaros, de la gente medieval nunca se satisfacen bastante con los estimulantes nuevos: un plato no está en su punto si no lo cargan con pimienta; llegan a echar jengibre a la cerveza y refuerzan el vino con especies molidas, hasta que cada sorbo quema en la garganta como la pólvora.

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Editorial Juventud, Barcelona, 1957. Traducción de José Fernández.

Mapa de Cantino (detalle)



A la derecha del meridiano se establece el territorio de Portugal, incluyendo los loros de Brasil. A la izquierda, los territorios de Castilla.

Mapamundi de Cantino



Fechado hacia el año 1502, este mapa de origen portugués muestra la visión del mundo conocido por los avanzados marineros de la península. Por el grado de detalle de África se consideraba un verdadero secreto de Estado y aparentemente fue sacado de contrabando de Portugal por un italiano, Alberto Cantino, quien lo entregó a su patrón el Duque de Ferrara.

Se establece con claridad la línea que divide los territorios castellanos y portugueses en el lado Atlántico; los puertos con presencia portuguesa en África y, por vez primera, se presenta una imagen de las costas de la India.
Asia continuaba siendo un extremo lejano, que tardaría muy pocos años en ser explorado.
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Peter Whitfield. The Image of the World. 20 Centuries of World Maps. The British Library, London 1994. pp 44 - 45.

miércoles, 24 de junio de 2009

Tratado de Tordesillas

El reparto del mundo era un designio divino

El reparto de un mundo ignorado

El Archivo General de Indias exhibe actualmente y hasta el 31 de julio de manera excepcional el documento original de la ratificación portuguesa del Tratado de Tordesillas.

La exposición “El Tratado de Tordesillas: el reparto de un mundo ignorado” tiene lugar paralelamente a la celebración de la Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO que se realiza en estos días en Sevilla.

Dicho documento histórico se conserva en el Archivo General de las Indias de Sevilla y es el único del patrimonio español que, conjuntamente con la ratificación castellana custodiada en el Arquivo Nacional da Torre do Tombo de Lisboa, se halla inscrito en el Registro de la Memoria del Mundo de UNESCO desde junio de 2007.

Firmado el 7 de junio de 1494 por el rey Juan II de Portugal y los Reyes Católicos de España, el Tratado es el primero de la Historia de la América Hispana, ya que plasma el pacto sobre las rutas de expansión de ambas potencias al este y al oeste, respectivamente, de un meridiano que de polo a polo crea una línea imaginaria a 370 leguas de las islas de Cabo Verde. El propósito era deslindar conjuntamente territorios sobre el Atlántico para la evangelización, la navegación, la exploración y la colonización de las tierras que alcanzasen sus respectivas jurisdicciones.



Este acuerdo pone fin temporalmente a las rivalidades entre Castilla y Portugal por lograr la hegemonía sobre la ruta comercial por el Atlántico.
El Tratado tuvo una trascendencia y repercusión históricas desconocidas en aquel momento por los firmantes, ya que en realidad implicaba el reparto entre ambos reinos de un mundo todavía no alcanzado ni conocido por los europeos, ya que Colón, en su segundo viaje (coincidente con el Tratado) no había descubierto aún las costas continentales del Nuevo Mundo.

Esta modificación de la línea de demarcación entre España y Portugal supuso el comienzo de la historia de Brasil, ya que su extremo oriental frente al Atlántico queda dentro de la zona portuguesa. Cabría agregar que en la incertidumbre de aquellos confines se sospechaba que las islas Molucas, productoras de especias como la pimienta y el clavo, podrían quedar incluídas en el lado español. De esta forma dió inicio la exploración que condujo a los españoles a ocupar poco menos de un siglo después las islas Filipinas.

Información tomada del portal del Archivo General de Indias http://www.mcu.es/novedades/2009/novedades_Tratado_Tordesillas.html

Carta Universal de Salviatti


Nuño García de Toreno, 1525

domingo, 21 de junio de 2009

Barberos (3)

El conflicto entre barberos novohispanos y asiáticos en la ciudad de México perduró durante años y, muy al estilo mexicano, se empantanó en largo procesos legales.

En 1650, en respuesta a las constantes quejas por parte de los barberos españoles (o novohispanos), un nuevo gobierno decidió establecer normas para la designación de permisos para barberos a través de una comisión reguladora, claramente destinada a evitar la proliferación de los barberos chinos.

Bueno, ahora se establecen foros parlamentarios para resolver estos dilemas públicos.

Lo curioso de la disposición es que la titularidad de la comisión se asignaba al mejor postor, quien debía administrar justicia con la recaudación de multas a los infractores del decreto de 1636. Por consecuencia, se pretendía sancionar directamente a los barberos chinos. Se tiene noticia de que Joseph Barenguel fue el primer titular de la comisión contra los barberos chinos (1)

La posición de administrador de esta comisión fue suficientemente lucrativa como para mantenerse hasta los años sesenta de ese siglo, debido a la cantidad de barberos chinos que trabajaban dentro y fuera de la ciudad de México, ahora en condición de ilegales. Sin embargo, hacia 1667 la comisión languideció, como lo atestigua el flebotomista Miguel Conde, quien envíó un memorial al virrey Marqués de Mancera pidiendo, con los mismos argumentos esgrimidos décadas anteriores, que se reactivara tal comisión. Tres años más tarde, en 1670, el propio Miguel Conde obtuvo la titularidad de la organismo sancionador.

¿No parece una historia conocida, similar a la actual picaresca política?

Aparentemente no hay más información en archivos sobre el destino de la mencionada comisión, lo que podría indicar que desapareció ya al final de aquel siglo.

Sin embargo.... existen registros de que todavía en 1812 los barberos chinos trabajaban abiertamente en la capital de México. Las cosas cambiaron con el afrancesamiento de México y los barberos cambiaron de nombre para convertirse en peluqueros, para limpiar y cuidar pelucas.

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Jonathan I. Israel. Razas, clases sociales y vida política en el México colonial, 1610 - 1670. FCE México, 1980. pp. 83 - 84. Edward R. Slack. The "Chinos" in New Spain: A corrective Lens for a Distorted Image. Journal of World History, University of Hawaii Press, Vol. 20, Núm. 1, marzo 2009, pp. 44-45.


sábado, 20 de junio de 2009

Barberos (2)

Desde tiempos antiguos, el oficio de barbero incluía, además del corte de cabello y rasurado de barba, servicios de sangrado, extracción de piezas dentales y limpieza de oídos. La extracción de sangre era un recurso médico para aliviar todo tipo de "dolencias", los encargados de hacer las sangrías eran los flebotomistas y constituían un importante sector en la vida de todas las ciudades europeas y por extensión en la Nueva España.

Así, el oficio de barbero tenía un reconocimiento apenas menor que el de los médicos, farmacéuticos y cirujanos. Los permisos para ejercer la profesión eran emitidos por la autoridad municipal "para tener tienda de barbero, de tijera y navaja, en la plaza o en su casa" y se señalaba el permiso de contar con oficial que trabaje en ella.

Sin embargo, el 18 de enero de 1636, el virrey Marqués de Cadereyta decretó la prohibición para que barberos asiáticos trabajaran en la plaza mayor de la ciudad de México y limitó a 12 el total de éstos en las afueras de la ciudad. En la ordenanza municipal se incluyeron reglas para la posesión, número y uso de navajas, así como la prohibición expresa de que hubiera aprendices chinos en esos establecimientos.

Esta decisión fue instigada por los barberos de origen español, que veían mal la competencia de los asiáticos en un oficio que requería la confianza del cliente. Incluso alegaban que los chinos podrían causar daños en el tratamiento de enfermedades. A pesar del decreto y de la campaña en contra de los barberos chinos, en los archivos se localizan varias autorizaciones, alrededor y después de la fecha del decreto, para que éstos establecieran sus cajones (puestos) en las plazas de México, Puebla y hasta en Mérida

Francisco Velez, indio chino libre vecino de esta ciudad y matriculado en la parte de San Juan donde paga los reales tributos... nos ha hecho relación que gobernando el Señor Conde de Salvatierra y Señor Obispo de Yucatán por sus decretos fueron servidos de conceder la licencia para poder usar el oficio que tiene de barbero de navaja y tijera para su congrua sustentación y poder pagar los reales tributos en la parte y lugar que quisiere y para poder usar de dicho oficio (1)

Edward J. Slack señala que hacia 1640 se aprobó media docena de licencias para los chinos barberos y kioskos en la Plaza Mayor, contraviniendo el decreto de años anteriores (2)

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(1) Archivo General de la Nación, Ramo de Indios, Vol 15, Exp. 86, folios 154-155 (14 de junio de 1649).

(2) Edward R. Slack. The "Chinos" in New Spain: A corrective Lens for a Distorted Image. Journal of World History, University of Hawaii Press, Vol. 20, Núm. 1, marzo 2009, pp. 44-45.


jueves, 18 de junio de 2009

Barberos (1)

Para Yuri y su esposa, por su recién nacido

Entre los migrantes asiáticos se encontraba una variedad de artesanos y comerciantes que fueron adaptándose al medio mexicano a partir del siglo XVII y que fueron capaces de mostrar sus habilidades en varias plazas de la Nueva España. Puede decirse que aprovecharon la ruta del Galeón para cruzar fronteras y emprender nuevas formas de vida. De esta forma, se sumaron a la gran migración que formó un ingrediente esencial del período formativo de los países americanos. Será necesario estudiar más a fondo el verdadero impacto de estas corrientes para comprender muchos de los rasgos conemporáneos de nuestras sociedades.

Como se ha señalado, en el Archivo General de la Nación se localizan múltiples documentos dispersos en ramos tan diversos como el de Indios, el de Matrimonios o el de Historia, donde usualmente no se busca información sobre migrantes, pero en los que aparecen casos de asiáticos, principalmente filipinos, con actividades regulares en la Nueva España.

Un oficio muy favorecido por los chinos, como se designaba a todo asiático en México, aunque casi todos fueran filipinos, es el de barberos. Edward J. Slack señala que
españoles y otros europeos habían monopolizado esa especialidad a principios del siglo XVII, pero comenzaron a enfrentar una fuerte competencia por parte de migrantes asiáticos. Debido a esto, un grupo de barberos españoles expresó su queja ante el Cabildo de la ciudad de México el 22 de junio de 1635, criticando a sus contrapartes porque infringían las reglas de los gremios al no emplear aprendices españoles. Alegaban que ellos empleaban esclavos chinos en las barberías, además de los excesos e inconveniencias de esos establecimientos en la Plaza Mayor. Por último, señalaban que varios barberos habían fallecido a causa de contagios de sus clientes (1)
Cabe señalar que la producción de manufacturas en la Nueva España, artesanías e industrias rudimentarias, estaba en manos de los gremios, que tenían preponderancia económica y social. Cada gremio establecía precios y calidades y ejercía un monopolio especializado. Los gremios establecían tres niveles, con derechos y obligaciones: maestros, oficiales y aprendices, todos con una estricta disciplina y responsabilidades. Formaban parte de una hermandad, con advocaciones, santo patrono y se prometían cooperación.

Todos vivían en el taller. Los maestros se obligaban a proporcionar educación, el oficio, comida y mantenimiento. El aprendiz debía obedecer y aprender con intensidad, cuidado y esmero. Todos ellos se debian a un santo patrono que protegía al oficio y en muchos casos se creaban cofradías para celebrar el día del santo. El proceso de ascenso era riguroso y cuando un aprendiz pasaba el examen para ser un oficial, se leían las ordenanzas y se hacía jurar fidelidad a su oficio. Se podía tener entonces taller propio y tener aprendices del oficio (2).

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(1) Edward R. Slack. The "Chinos" in New Spain: A corrective Lens for a Distorted Image. Journal of World History, University of Hawaii Press, Vol. 20, Núm. 1, marzo 2009, pp. 44-45.

(2) Francisco Santiago Cruz. Las Artes y los Gremios en la Nueva España, Ed. Jus, Colección Medio Milenio, México, 1960. Luis Weckman. La herencia medieval de México, Cap. XXV Esclavitud, Gremios y Cofradías, El Colegio de México-FCE, Segunda edición revisada, Pp. 380-389, México, 1984.

domingo, 14 de junio de 2009

"Chinos" en Nueva España

Un ensayo publicado recientemente por Edward R. Slack Jr., académico de la Universidad de Washington en Estados Unidos, arroja más elementos de la presencia de chinos en Nueva España.

El autor coloca el nombre de los sujetos en cursivas, porque esta fue la confusión con que fueron vistos en las tierras americanas todos aquellos migrantes que venían de Oriente. Para sus contemporáneos, todos los viajeros procedentes de la región asiática eran chinos, aunque fueran malayos, malabares o birmanos. Esta confusión perduró a lo largo de todo el período colonial y dejó consecuencias perdurables aún en nuestros días. El autor propone entonces una investigación histórica que pueda ser utilizada como si fueran “lentes correctivos frente a una imagen distorsionada” (1).

El texto en cuestión es resultado de una estancia profesional del autor en México durante los años 2005 y 2006. Ahí tuvo oportunidad de revisar documentos coloniales en el Archivo General de la Nación.

Como se ha señalado en este blog, existe un acervo, parcialmente inexplorado, que puede mostrar hechos que ajustarían la visión de que México fue un país constituido sólo por dos “razas”, la indígena y la española. Es interesante que el ensayo de Slack reconoce de entrada la tesis elaborada por un autor mexicano, fundamental en este tema: Gonzalo Aguirre Beltrán.

Por desgracia, no es posible ofrecer al lector un acceso directo al texto (como es la práctica y objetivo de este blog) debido a que pertenece a un área de acceso reservado de Internet. Sin embargo, una parte importante del texto señala datos y acontecimientos que han sido abordados en esta bitácora y aporta también información que proviene de los archivos; un hecho que muestra el creciente interés de estos asuntos históricos para conocer la fase formativa de la sociedad mexicana.

Slack utiliza en su estudio las llamadas pinturas de castas, que estuvieron en boga al final del período colonial, pues este genero tenía el propósito de mostrar la diversidad étnica del país, una especie de catálogo etnográfico propio de la época ilustrada del imperio. En esa taxología humana se buscaba describir las diferencias de piel y de cultura, con base en rudimentarias herramientas científicas de aquella época. Es ahí donde aparecen precisamente muchas de las confusiones que advierte el autor, pues a lo largo de los siglos XVI y XVII se habían mezclado ya tantas "razas" que la tarea de describir los matices se había distorsionado por completo.

El ejemplo más evidente es que la definición de chino en el siglo XVIII se identificaba como negro; hijo de barcino y mulata.

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Edward R. Slack. The "Chinos" in New Spain: A corrective Lens for a Distorted Image. Journal of World History, University of Hawaii Press, Vol. 20, Núm. 1, marzo 2009, pp. 35-67.


chino, mulato, barcino...

En la taxonomía de la pintura de castas, china era resultado de barcino y mulata.

sábado, 13 de junio de 2009

Todo legal



En el pueblo de Arrondario Doctrina del de Minondo de la jurisdicción de Tondo en los extramuros de la ciudad de Manila de estas Islas Philipinas en once días del mes de junio de mil y seiscientos y sesenta y seis años ante mi el escribano y testigos el señor doctor don Francisco de Corvera y Mesías del consejo de su majestad y su fiscal en la Real Audiencia y Chancillería de estas dichas islas...

Con esta formalidad comienza el documento escrito en Manila que otorga la propiedad de un esclavo de nombre Ignacio, cafre de passa (negro, de pelo rizado) al parecer de 26 años, al capitán Cristóbal Ximénez de los Cobos, vecino de la Nueva España por la cantidad de cien pesos.

.... y como esclavo que es del dicho capitán se lo remite por su cuenta y riesgo este presente año en el galeón capitana San Joseph del cargo del general Antonio Pérez que está a hacerse a la vela del puerto de Cavite para el de Acapulco del dicho Reino de la Nueva España y por razon de haber sido otorgada la dicha escritura... para que disponga y haga de él lo que por bien tuviere y esta declaración la hace y otorga con las fuerzas y requisitos en derecho necesario. Y a su firmeza y validación obligo su persona y bienes con poderío a las justicias de su majestad que puedan y deban conocer.

¿Llegaremos a ver en el futuro con la misma indignación que provocan estos documentos, que fueron perfectamente legales, los negocios públicos que actualmente se realizan entre compadres, las ventas de terrenos propiedad de las comunidades, la trata de migrantes centroamericanos en el México contemporáneo, el abuso y hasta el asesinato impune de niños en guarderías que son tan legales?

Venta de un esclavo

Archivo General de la Nación. Ramo Historia. Volúmen 408, fojas 99r-99v.

miércoles, 10 de junio de 2009

Exposición Franciscana

El día de hoy abrió sus puertas el Museo Franz Mayer en la ciudad de México para presentar una exhibición de diversas piezas relativas al culto religioso de la orden de San Francisco en México.

El motivo es la celebración de los 800 años de la fundación de la orden, en la Italia medieval, un hecho que en su tiempo constituyó una insólita ruptura frente al poder papal y su enorme concentración de privilegios y riqueza. La pobreza como actitud ante la vida golpeó, como el agua, la dura roca del poder de Roma y significó un cambio dramático siglos antes del cisma potestante.

La exhibición se divide en tres grupos temáticos: episodios de la vida de San Francisco de Asis; figuras relevantes de la orden y la presencia franciscana en el México Virreinal.

Contribuyeron a la presentación de obras de pintura, escultura y arte religioso diversas entidades culturales del país, aunque no se observa claramente la forma en que fueron seleccionadas tales piezas ¿Temporalidad, calidad, o disponibilidad en este momento?

En todo México existe un acervo enorme de arte religioso, que debe ser apreciado en toda su magnitud, no sólo por su valor estético, sino en la perspectiva de lo que fue el discurso ideológico, político y económico que representa esta magnífica creación artística ¿Qué nos dice la acumulación de maravillas de escultura y de pintura? ¿Son intemporales?

Cabe destacar la presentación de algunas piezas bibliográficas poco conocidas.

En la ciudad de México se realiza en este momento otra exposición, que ya mencionamos en su momento y que tiene la clara intención de desentrañar los resortes culturales del arte misionero en el norte de la Nueva España. Existe pues un propósito de conocimiento y de divulgación que no se observa en la exhibición que hoy visité.

No se discute la belleza y calidad de las obras que se exhiben, sino el objetivo que se propone.

Por cierto, no existe una nota impresa, una simple fotocopia que explique al visitante el contenido de la exhibición ¿Publicarán un catálogo?

domingo, 7 de junio de 2009

Alonso Ramírez (2)

Para Cintli Adriana, en su cumpleaños.
Carlos de Sigüenza y Góngora describe a través de su personaje Alonso Ramírez el famoso puerto de Acapulco en 1682:
"Está este puerto en altura de 16 grados y 40 minutos a la banda de Septentrión, y cuanto tiene de hermoso y seguro raras las naos que en él se encierran, tiene de desacomodado y penoso para los que lo habitan, que son muy pocos, así por su mal temple y esterilidad del paraje, como por falta de agua dulce, y aún del sustento, que siempre se le conduce dela comarca, y añadiéndose lo que se experimenta de calores intolerables, barrancas y precipicios por el camino, todo ello estimula a solicitar la salida del puerto".
Describe también su arribo a Manila, calificada como una ciudad donde se observa la abundancia de las islas.
"Hállase allí para el sustento y vestuario cuanto se quiere a moderado precio, debido a la solicitud con que por enriquecer a los sangleyes (chinos) lo comercian en su Parián, que es el lugar donde fuera de las murallas, con permiso de los españoles, se avecindaron. Esto, y lo hermoso y fortalecido de la ciudad, coadyuvado con la amenidad de su río y huertas, y lo demás que la hace célebre entre las colonias que tienen los europeos en el Oriente, obliga a pasar gustosos a los que en ella viven.
Alonso Ramírez comenzó entonces una nueva etapa de su vida en el puerto de Cavite, como comerciante, lo que le permitió conocer ciudades de la región, desde Madras en la India, a Malaca y Singapur, en la península malaya. Visitó Batavia, el puerto de la actual Yakarta, dominada por los holandeses, en la isla de Java, Indonesia. Así la describe:
"El concurso que allí se ve de navíos de malayos, macasares, sianes, bugifes, chinos, armenios, franceses, ingleses, dinamarcos, portugueses y castellanos, no tiene número. Hállanse en este emporio cuantos artefactos hay en la Europa, y los que en retorno de ellos le envía la Asia. Fabrícanse allí para quien quisiere comprarlas excelentes armas. Pero con decir estar allí compendiado el Universo lo digo todo".
La narración continúa, de verdad apasionante, con la captura de su barco por piratas ingleses, su larga travesía, pasando por el Cabo de Buena Esperanza en África, hasta llegar de nuevo a América. Se trata de un verdadero Robinson Crusoe de habla española. Dejo aquí el texto para invitarlos a que lean esta obra interesante y agradable, quizás la primera novela de aventuras de la Nueva España.
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Carlos Sigüenza y Góngora, Infortunios de Alonso Ramírez, Ed. Joaquín Mortiz, México 2002. Primera edición en Ronda de Clásicos Mexicanos.

sábado, 6 de junio de 2009

Alonso Ramírez (1)

En 1690 se publicó en la ciudad de México un relato escrito por el sabio novohispano Carlos Sigüenza y Góngora (1645-1700), con el título Infortunios de Alonso Ramírez.
Se trata, al decir de muchos, de un antecedente valioso de lo que sería la novela mexicana dos siglos más tarde. Dentro de la obra de ese autor, este relato figura como una de sus crónicas de asuntos de interés de su época, aunque la mayoría de los estudios modernos se ha enfocado más en su obra científica y en la complicada simbología de su obra poética.
Irving A. Leonard, califica a esta obra como “la más encantadora de estas narraciones periodísticas”. En ella cuenta las desventuras de un joven nacido en Puerto Rico y que inicia en México un viaje alrededor del mundo. Sigüenza y Góngora describe el incio de la carrera de Alonso Ramírez en México, donde viajó por Chiapas, Oaxaca y Puebla, al servicio de un mercader trajinante que se llamaba Juan López.
"Ocupábase éste en permutar con los indios mixes, chontales y cuicatecas por géneros de Castilla que les faltaban, los que son propios de aquella tierra, y se reducen a algodón, manta, vainillas, cacao y grana. Lo que se experimenta en la fragosidad de la Sierra, que para conseguir esto se atraviesa, y huella continuamente, no es otra cosa sino repetidos sustos de derrumbarse por lo acantilado de las veredas, profundidad horrorosa de las barrancas, aguas continuas, atolladeros penosos, a que se añaden en los pequeños calidísimos valles que allí se hacen, muchos mosquitos y en cualquier parte sabandijas abominables a todo viviente por su mortal veneno"
Alonso Ramírez casó y enviudó en tan sólo once meses, pues su joven esposa murió de parto en la ciudad de Puebla. Ahí intentó aprender el oficio de carpintero con el maestro Estevan Gutiérrez, tan pobre que buscó la alternativa de irse a Filipinas:
"hallándome en el tribunal de mi propia conciencia, no sólo acusado, sino convencido de inútil, quise darme por pena de este delito la que se da en México a los que son delicuentes, que es enviarlos desterrados a las Filipinas. Pasé, pues, a ellas en el galeón Santa Rosa, que (a cargo del general Antonio Nieto), salió del puerto de Acapulco para el de Cavite el año de 1682".
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Sigüenza y Góngora escribe con el estilo barroco de su época, pero intenta mantener una narración simple de los sucesos del día y en ocasiones escribió verdaderos reportajes. En la lista de sus escritos en este género se incluye: El trofeo de la justicia española (1691) que narra las peripecias de una afortunada aventura militar contra los franceses en Santo Domingo; Relación histórica de los sucesos de la armada de Barlovento (1691) que da cuenta de la etapa marítima de esta empresa; y el Mercurio Volante (1693) donde descubre la reconquista pacífica de de Nuevo México.
Sin embargo, el más importante de todos es el testimonio que ofrece de la insurrección indígena en la ciudad de México del 8 de junio de 1692, Alboroto y Motín de los indios de México, contenido en una carta que escribió con el propósito de publicarla, pero que apareció impresa hasta 1932.
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Carlos Sigüenza y Góngora, Infortunios de Alonso Ramírez, Ed. Joaquín Mortiz, México 2002. Primera edición en Ronda de Clásicos Mexicanos.
Irving A. Leonard. La época barroca en el México colonial. Fondo de Cultura Económica. Colección Popular, México, 1974, pp. Un sabio barroco, pp. 278 - 308.

miércoles, 3 de junio de 2009

Forzados y reclutas / Soldados (3)

En las anteriores entradas hemos señalado lo dificil que fue la defensa de Filipinas para los administradores coloniales y cómo por más de dos siglos fue una preocupación constante que se resolvió, en parte, a través del entendimiento con los chinos residentes en Manila, así como por medio de la contención contra el asedio permanente de los corsarios. Esta situación debe ser observada en el contexto más amplio de lo que fue la defensa del enorme imperio español, en constante conflicto con los demás poderes europeos.

Desde el punto de vista organizativo, la defensa en Asia dependía de la administración en la Nueva España, que de por sí estaba enfrascada en constantes acciones de expansión en las fronteras del norte del actual México, al tiempo que se procuraba la estabilización de regiones internas con población indígena rebelde, como por ejemplo los Chichimecas. En su conjunto, las administraciones novohispanas se mantuvieron en acción constante en territorios como Nueva Viscaya, Florida y Texas, ésta última conocida también como el Reino de las Nuevas Filipinas. Por esa razón, el despliegue de fuerzas militares en ese inmenso espacio casi nunca pareció suficiente.
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De hecho, administradores coloniales, como el mencionado gobernador Pedro Manuel Arandía, estableció entre sus prioridades modernizar la defensa desde que llegó a Filipinas en 1754. La información proporcionada por la historiadora María Fernanda García de los Arcos que aquel gobernador "se extrañó de que pese al tradicional envío anual de reclutas que llegaba de Acapulco, no quedase casi ninguno de los que habían desembarcado varias décadas antes. Por ello indagó y pidió a los pueblos y a las diferentes islas que informaran de los criollos que habían llegado en tan buen número y de los descendientes que de ellos pudieran existir. Después de obtener información, Arandía daba las siguienes explicaciones del fenómeno:
1. Cuando los reclutas llegaban a Manila se encargaba de recibirlos el maestre de campo y procedía a seleccionar aquellos hombres que le convenían; otros entraban a formar parte de alguna compañía; pero otros, en lugar de entregarse a actividades relacionadas con el ejército, se empleaban como criados en las casas de distintos vecinos de la ciudad así como en algunos conventos.
2. Ahora bien los reclutas que efectivamente pasaban a ejercer funciones militares, sufrían una lastimosa evolución: los recién llegados gastaban su dinero en alcohol y juego.
Este tipo de vida acarreaba consecuencias funestas, pues los soldados caían enfermos "se hinchaban y al poco tiempo daban en la sepultura". Había quienes no corrían esta suerte, pues podían asentarse en el país cuando se casaban con filipinas o con mestizas. La mayoría pagaba con su vida el traslado al Oriente.

García de los Arcos opina que es muy posible que Arandía exagerase un tanto, tratando de llevar agua a su molino, pues le importaba destacar el éxito de sus reformas administrativas. Su visión del ejército después de tal renovación era desde luego optimista: las tropas habían adquirido un nivel de adiestramiento y disciplina que ya no distinguían en servicio y apariencia de "nuestros marciales batallones de Europa". El gobernador había reformado a fondo las tropas, organizando los batallones, a los que purgó de "viciosos y vejestorios inútiles" y aumentó la prestación para vestuario.

Pese a todo, no se podía solucionar satisfactoriamente el problema de la merma de los contingentes, en parte por la elevada tasa de fallecimientos que en ellos se daba y en parte "por su maldad, no querer regla y padecerse por ello bastante deserción". Arandía murió en el cargo el 31 de mayo de 1759 -hace exactamente 350 años. Al parecer sus planes defensivos no fueron tan eficientes, pues Manila fue ocupada por los ingleses de 1762 a 1764.
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María Fernanda García de los Arcos. El traslado de novohispanos a Filipinas en la segunda mitad del siglo XVIII. En La presencia Novohispana en el Pacífico Insular. Universidad Iberoamericana. 1990, pp. 61-62.

martes, 2 de junio de 2009

Mapa de Filipinas