domingo, 24 de octubre de 2010

La controversia de los ritos

Los dominicos acusaron en 1638  formalmente a los jesuítas de no acatar, o incluso violentar, la liturgia católica en Fujián. Llegaba de esta manera a las altas esferas romanas el conflicto sobre los denominados ritos chinos


Las acusaciones: permitían que los recién convertidos no asistieran a misa en domingo; no administraban los santos óleos a mujeres en estado de muerte; aceptaban el ejercicio de la usura por parte de los recién convertidos. Acusaron a los jesuítas de aceptar idolatrías y supersticiones, estableciendo una larga lista de acusaciones de que se permitía la adoración de dioses falsos y paganerías. Los misioneros se quejaban de que en Japón no había cruces en los templos jesuítas. 


La respuesta: los jesuítas a su vez aconsejaban a los frailes ser más cuidadosos con mostrar sus crucifijos, medallas, rosarios y agua bendita, acusándolos de vulgarizar la religión cuando regalaban bajo el menor pretexto lazos de San francisco y perlas de Santa Jerónima [i].

La Virgen María en Beijing


El Papa Urbano VIII ordenó en 1634 estudiar el caso a una comisión. El asunto se dilagó en la cauta burocracia romana por décadas, con bizarras decisiones intermedias en que se permitía o se abolía el permiso de emplear métodos chinos para evangelizar en China. En el siglo XVIII los ritos fueron radicalmente prohibidos pero de hecho fue hasta 1939 cuando en Roma se dió el caso por cerrado.

La parte glamorosa de aquella época suele ser contada por múltiples historiadores religiosos que enaltecen la obra de los misioneros, principalmente los de la Compañía de Jesús, en China y Japón [ii]. Bajo el padroado portugués, los jesuítas en efecto realizaron una impresionante tarea evangelizadora tanto en China como en Japón, llena de misticismo y hasta de la magia necesaria para atraer la atención de los historiadores. Ciertamente el esfuerzo realizado por gigantes, como llama Dunn a los primeros misioneros como Matteo Ricci, Alessandro Valigniano y Luis Frois, es digno de ser conocido más ampliamente. Todos ellos siguieron el camino inaugurado a mediados del siglo XVI por Francisco Javier, de proporciones legendarias. Siendo uno de los fundadores de la Sociedad de Jesús en 1540, dos años más tarde ya estaba en camino al puerto portugués de Goa, en la India. Luego en 1545 en Malaca, en la península Malasia; las Molucas (1546), Japón (1549). A partir de 1552, poco antes de morir, planeaba la empresa mayor de su viaje: cristianizar China [iii].

No obstante, la estrategia jesuíta de evangelización en Asia comenzó propiamente en 1578 con la llegada a Macao del Visitador General de la Sociedad de Jesús en el Lejano Oriente, Alessandro Valigniano. Como representante de la disciplina beligerante jesuíta, el italiano debió considerar todos los ángulos necesarios para la evangelización en China y el método más adecuado para adaptar el ritual católico; hacerlo menos europeo y más chino, sin perder su escencia. Para ello escogió a dos misioneros extraordinariamente preparados, Ruggiere y Ricci, ambos italianos con dotes particulares en el manejo de la nemotécnica, los idiomas, la química, las matemáticas y la cosmología [iv]. Ambos jesuítas, aunque no portugueses, se amparaban en el padroado. Bajo la supervisión de Valignano, y con el propósito de avanzar en su empresa misionera, establecieron mecanismos comerciales audaces ahora conocidos como el comercio jesuita de la seda.
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[i] Boxer, Los frailes acusaban a los jesuítas de que su principal reacción frente a ellos no era de tipo religioso sino comercial, pues procuraba impedir la entrada de los franciscanos al comercio de la seda china en Japón, p. 241.
[ii] Boxer exagera un poco con el título de su libro “El siglo cristiano en Japón”, pero no puede negarse la importancia de la influencia cristiana en los cambios que se operaron en ese país en los siglos posteriores.
[iii] George H. Dunn, S.J. Generation of Giants, History of the Jesuits in China in the last decades of the Ming Dynasty. University of Notre Dame Press. Notre Dame, Indiana, 1962.
[iv] Un interesante trabajo comparativo sobre el esfuerzo filosofico de los jesuitas en China es el de Jacques Garnet. Primeras reacciones chinas al Cristianismo. F.C.E., 1989, México, primera edición en francés, 1982.

sábado, 16 de octubre de 2010

Día del galeón



Gran celebración en Manila por el Día del Galeón, nueva fecha establecida para recordar la intensa actividad comercial que enlazó a Filipinas con México y España a lo largo de 250 años.

Video producido por los organizadores, en inglés, español y tagalo. Hasta un azteca se apareció en el muelle para recibir al galeón Andalucía.

martes, 12 de octubre de 2010

Dos Sellos

Aparentemente, el diseño de los dos sellos emitidos el pasado viernes 8 de octubre en Filipinas difiere de los que fueron anunciados en la página de la autoridad postal de ese país.

Estampillas



Con motivo del Día Internacional del Galeón, 8 de octubre, la Corporación Nacional Postal de Filipinas emitió dos atractivos sellos postales.





lunes, 11 de octubre de 2010

Un filipino, héroe de México

El ingeniero de minas Ramón Fabié, de origen filipino (Manila, 1785, Guanajuato, 1810), formó parte de la lucha por la Independencia de México y su historia está siendo dada a conocer gracias al esfuerzo de investigadores que publican información con motivo del bicentenario. Transcribo aquí una nota publicada por el Senado de la República.


Hijo del abogado Pedro Crisólogo Fabié y Brígida de Jesús. Al terminar sus estudios iniciales en Filipinas fue enviado a México para estudiar en el colegio de Mineria en el Estado de Guanajuato, junto con su primo Carlos Fabié, gracias a una prerrogativa que permitía a los filipinos ser educados en tierra americana, según Real Orden del 15 de noviembre de 1802.

Ramón Fabié destacó como estudiante y el 17 de octubre de 1806 recibió el grado de Químico y Docimacia y un año más tarde, el 24 de octubre de 1807, el grado de Orictocnosia, Geognosia y Labor Minera. Posteriormente fue enviado junto con su primo para hacer prácticas profesionales por espacio de dos años. El 10 de marzo de 1810 tomó el examen profesional pero el jurado decidió que fuese enviado nuevamente a las minas, justo en el momento en que se iniciaba el movimiento de independencia en Guanajuato.

Cuando Miguel Hidalgo inició la guerra por la independencia, Fabié se enlistó en las filas revolucionarias y obtuvo el grado de coronel del regimiento de la mina Valenciana. Bajo el comando del coronel Casimiro Chovell, también ingeniero de minas, tomó parte de la fortificación de la ciudad de Guanajuato, en la fundición de cañones y en la apertura de barrenos en el pueblo de Marfil, Guanajuato.

Cuando las tropas realistas, al mando de Felix María Calleja, retomaron la ciudad de Guanajuato, Fabié fue arrestado el 25 de noviembre de 1810. Tres días más tarde, el 28 de noviembre de 1810, fue ahorcado en la alhondiga de Granaditas, junto con Chovell y otros patriotas. No se tiene conocimiento de la suerte de su primo, quien probablemente regresó a Filipinas.

Es interesante observar cómo, en aquel momento, la pertenencia a Fiipinas o a México era indistinta para muchos que estaban interesados en defender primeramente sus derechos frente al imperio español.
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Alejandro Villaseñor y Villaseñor. Biografías de los Héroes y Caudillos de la Independencia, con retratos. Tomo I (Reservados los derechos de propiedad). México, 1910. Imprenta de El Tiempo, de Victoriano Agüeros, Editor, 1a de Mesones núm. 18. Pp. 129 - 130.

El galeón en Manila


El galeón Andalucía llegó a Manila la semana pasada, para participar en el Día Internacional del Galeón promovido por la Comisión Nacional de Cultura y las Artes de Filipinas. El navío llegó el jueves pasado al muelle 13 del puerto sur de Manila, donde fue recibido con música filipina, española y mexicana.

El alcalde Alfredo S. Lim entregó las llaves de la ciudad a Juan Miguel Salas Tornero, presidente de la Fundación Nao Victoria, patrocinadora del viaje del ahora histórico galeón.

La visita de esta embarcación tendrá como marco una semana de actividades, entre las que se incluyen seminarios y festividades.

El 8 de octubre se celebró el Día Internacional del Galeón


domingo, 10 de octubre de 2010

Imperios asiáticos

Una clave para comprender el conflicto que al inicio del siglo XVII generaba la presencia de misioneros católicos en China y Japón es que en esa etapa se consolidaban los poderes imperiales asiáticos, que habrían de dominar el espacio regional en los siguientes dos siglos. Había concluido el período de gracia que había permitido un siglo antes a los europeos, sobre todo a los portugueses en el siglo XVI, asentarse en el mar de China y en el control del comercio de especias.

Quien mejor retrata esa transición de época es, a mi manera de ver, O.K. Spate cuando señala que los europeos del siglo XVI habían llegado a un amplio espacio donde existía "un vacío de poder, ocupado sólo por pequeñas ciudades-estado comerciantes y por piratas." 1

"Había, claro está, muchos mercaderes chinos en los puertos de los mares del Sur, algunos de ellos bien afincados, pero sus actividades eran extraoficiales, como si dijéramos extralegales, y a veces, desde el punto de vista imperial, simplemente ilícitas. Sin embargo, un concepto análogo al de factoría, la comunidad mercantil extraterritorial en lo que respecta a la administración y (hasta cierto límite) la ley, pero no a la soberanía, era tan propio de Asia como lo era de la Europa hanseática y de las colonias venecianas y genovesas de Levante.

Esto facilitó enormemente la penetración comercial inicial, pero un siglo después el trato de los europeos con las grandes potencias, la India mogol, China, Japón cambió de signo y enfrentó el poder imperial algo que la historia eurocéntrica generalmente no observa, pues se limita a señalar la audacia de los comerciantes, exploradores y misioneros. En las historias misioneras se señala insistentemente la ceguera de los tiranos asiáticos, incapaces de entender la importancia del mensaje que los padres llevaban. Algo que resuena curiosamente en las quejas contemporáneas de empresarios y políticos ante la cerrazón de China.

O.K.Spate señala que en una primera etapa la presencia europea "se infiltraba bajo los términos asiáticos y muchas veces bajo fuertes restricciones. No así, a menudo, en los pequeños estados del sudeste asiático, zona de fractura geopolítica". El caso de Filipinas ilustra esa situación excepcional, pues malayos, chinos y japoneses venían utilizando tal espacio para comerciar libremente, sin necesidad de apoderarse del territorio, aún antes de la llegada de los europeos.

"Este escenario condicionó en gran medida los mecanismos del comercio europeo, y hace falta narrarlo para situar el drama que en Occidente se sigue viendo con demasiada frecuencia simplemente como la actividad enérgica y pintoresca de sus protagonistas europeos. En verdad era enérgica y pintoresca, pero la acción estaba moldeada por el escenario y por las reacciones muy enérgicas, a veces, de otros actores."

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O.K. Spate. The Spanish Lake, pp 205-206

martes, 5 de octubre de 2010

En las costas de Japón

Japón atravesaba en aquella época uno de sus períodos históricos más interesantes, que más tarde condujeron al clausura definitiva del país frente a cualquier influencia extranjera. La toma de la antigua capital Kyoto con fuego de arcabuces en 1568, otorgó al daymio Oda Nobunaga (1534 – 1582) el control del país y daba fin a una dolorosa guerra civil (la guerra de Onin iniciada en 1467). Toyotomo Hideyoshi (1536 – 1598) sucesor de Nobunaga al frente de todo el poder de los shogunes en Japón logró imponer un sistema tal de lealtades y recompensas entre los señores feudales que le permitió centralizar el poder del reino.

Este daymio convertido en el jefe supremo de Japón a la muerte de Nobunaga aspiró al dominio no sólo de Japón sino de los países de la región, China, Corea y el Sudeste de Asia. Entró en guerra con sus vecinos, y siguió una hábil estrategia comercial, guerrera y política en la región. La expansión del cristianismo fue visto por el shogún como un reto para su propia estrategia, advertido de que la corona española entraba primero con frailes y luego con cañones para conquistar el mundo. De esta forma, el 24 de julio de 1587 promulgó la primera prohibición de la enseñanza del cristianismo y la orden de expulsión de los religiosos extranjeros, aunque con excepciones notorias 1.

Por esa ambigüedad de la situación coexistía la persecución religiosa al mismo tiempo que los jesuítas mantenían su presencia política, económica y religiosa en Japón, como se explica más adelante 2. En el fondo Hideyoshi jugó con los misioneros cristianos como el gato con los ratones. Se le puede ver en sus desplantes un tanto teatrales en que parece que concede, casi acepta la presencia de misioneros y luego da el zarpazo 3. En la historia de ese país, Hideyoshi fue el gran demiurgo de un poder que duró dos siglos y medio (casi el mismo tiempo que el virreinato mexicano) y que finalmente cerró las puertas del imperio del sol naciente. Hideyoshi mandó cartas a España en las que demostraba estar enterado de los que pasaba en el mundo. Fingía sorprenderse ante las noticias de que los europeos conquistaban con la cruz y con las armas. No debería descartarse la intervención de los propios japoneses en fomentar la rivalidad entre las diversas órdenes misioneras, pero sobre todo en la oposición de lealtades entre portugueses y españoles. Años más tarde seguiría ese mismo sistema para relacionarse con los holandeses, portugueses e ingleses 4.

El galeón fue llevado el 20 de septiembre por los locales hasta los bajos de la bahía donde encalló, y posteriormente los pasajeros junto con su rica carga fueron llevados a tierra con muchas dificultades. El señor local, que al principio se había mostrado caritativo, cambió su actitud con los náufragos y alegó que no podrían salir de Japón a menos que obtuvieran el permiso del shogún en la propia capital, Kyoto, al tiempo que se apropió de la carga. Los españoles en respuesta enviaron una delegación a esa ciudad para reclamar justicia a Hideyoshi. Aqui aparece Felipe de Jesús acompañando a otros dos religiosos en camino de Kyoto, aunque en realidad poca mención se hace de su papel. En un principio el shogún concedió clemencia para que se les restituyeran sus propiedades a los españoles, pero según otras versiones, la insidia de algunos jesuítas y portugueses cercanos a él le obligaron a cambiar y a quedarse con el cargamento.

A partir del 9 de diciembre de 1596 Hideyoshi ordenó poner vigilancia en las casas de los religiosos en Osaka, Kyoto y Sakai, con la amenaza de que serían juzgados y ejecutados públicamente. De esta forma transcurrió todo el mes de diciembre y los misioneros franciscanos, así como varios hermanos japoneses, estuvieron bajo arresto domiciliario celebrando la misa de Navidad en esa condición. En Nagasaki mientras tanto, sólo cuatro misioneros quedaron libres y más tarde salieron de Japón, donde reportaron lo sucedido. Uno de ellos era Marcelo de Ribadeneira. Todos fueron remitidos a la prisión de Kyoto, donde los juntaron con religiosos del convento de Belem de Osaka. En total fueron 18 japoneses y siete occidentales. Dias más tarde fueron torturados en público, donde les cortaron la oreja izquierda. Los martirizaron 30 días en una procesión que salió de Kyoto a Osaka, y que pasó por los pueblos de Sakai, Nagoya y finalmente Nagasaki, donde fueron crucificados al estilo japonés el 5 de febrero de 1597 5. hasta aqui la historia más conocida, sin embargo ¿qué fue lo que realmente sucedió?.

En su momento, el incidente de Nagasaki fue transformado en un martirologio milagroso y enriquecedor. La pérdida mostró la fractura que había en las filas católicas en Japón y puso de manifiesto las divergencias que ya existían desde años antes entre las misiones católicas en Asia. En términos políticos el incidente demostraba además que se podía perder más con el enfrentamiento entre los misioneros, incluyendo vidas humanas y el patrimonio español. En cuanto a la parte religioso-filosófica el debate entre los misioneros, utilizando este y otros incidentes, continuó a lo largo de los siglos XVII y XVIII, pero concentrado principalmente en el tema de los métodos de evangelización empleados por los misioneros en China y Japón. A partir del último cuarto del siglo XVI el conflicto se expresó en el ámbito político, religioso y económico. En el primero, como se verá más adelante, fue necesaria la intervención de la corona española y el papado en Roma para disminuir el sordo conflicto entre las misiones.

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1 Boxer. The Christian Century in Japan. pp. 235-236.

2 Desde Manila se había envíado en 1592 una embajada compuesta por franciscanos y agustinos, encabezada por Juan Cobo, pero que fungía más bien como una representación diplomática permanente, aunque era poco más que una misión religiosa. Una visión panorámica de los primeros contactos hispano-portugueses con Japón, incluida esta embajada, se encuentra en Héctor Palacios, revista México y la Cuenca del Pacífico, Vol. 11, número 31, enero-abril 2008.

3 Una razón adicional para embargar la carga del galeón San Felipe era que las finanzas de Japón estaban en muy mala situación por la desastrosa guerra con Corea.

4 Boxer, Ibidem, p 239.

5 Ibidem, p.422-423.

domingo, 3 de octubre de 2010

Conquista espiritual


Al final del siglo XVI el tema de moda era la Conquista Espiritual de China y por extensión de Asia. Se hablaba en Madrid, en Roma, en México, Macao o Manila acerca de una empresa de evangelización más vasta que la realizada en América. La pieza central del debate misionero era sin duda resultado de la amarga experiencia evangelizadora de la Nueva España, más de medio siglo antes. La denominada Conquista Espiritual de México había traído consigo la conversión masiva de los indios americanos, pero pocos años más tarde la filosofía humanista de muchos religiosos, desde Las Casas, Sahagún y Montesinos, hacía notar el exceso cometido sobre los hombres americanos y la destrucción de su cultura.

Ese pensamiento (algo cercano a un sentimiento de culpa colectivo) persiguió a los hombres más ilustrados de aquella época, entre ellos, los Riccianos en China y algunos misioneros que entraron a Filipinas, como Martin de Rada, agustino, y Domingo de Salazar, dominico. ¿Cómo evitar esa destrucción de la cultura china, a la vez transformándola y convirtiéndola al Catolicismo? 1. Al margen de esa elaboración intelectual de los misioneros renacentistas, el problema de tipo administrativo, económico y militar resultaba enorme y mostraba ya los límites reales del obeso imperio español.



Sobre el aspecto espiritual y filosófico, fue precisamente en México, como nos recuerda Robert Ricard, donde años antes de las incursiones en Asia, se fueron ajustando sobre la marcha los métodos de evangelización y específicamente la tarea del bautismo. Los misioneros en Nueva España habían tenido frente a sí, de pronto, enormes territorios que cristianizar, por consiguiente, cada religioso debía bautizar verdaderas multitudes. Ello obligó a reducir las ceremonias bautismales a lo escencial, lo que más tarde se vió como impropio pues carecían en realidad de la enseñanza prebautismal básica 2.


Bautismo tradicional sólo para los caciques indígenas

La experiencia misionera en Filipinas proviene de aquel antecedente americano; sobre todo de la veta agustina y franciscana, asociada al mileniarismo del siglo XVI; de la obsesión del fin del mundo y la llegada inminente del juicio final. Para los misioneros estacionados en Filipinas todavía el éxito de su empresa se medía en términos cuantitativos y era inapelable: pensaban que habían logrado la conversión de todos los pueblos de las islas recién conquistadas. En tal razón se preguntaban ¿porqué debía haber diferencia en el trato con China, comparada con Filipinas o con América? 3. En el trato con los asiáticos aprendieron la necesidad de inaugurar una nueva labor de las órdenes misioneras.

Comparadas con la Compañía de Jesús, que fue creada para combatir al protestatismo europeo con las armas de la intelectualidad, las órdenes misioneras tenían menos motivos para buscar nuevos métodos en la evangelización de Filipinas o de cualquier otra región. Aparte de tener confianza en sus propios sistemas de evangelización el verdadero problema político que preocupaba a los misioneros era lograr la estabilidad política en la región asiática y evitar el riesgo siempre presente de perder el dominio español en las islas Filipinas. La última década del siglo XVI traía consigo las amenazas, reales o imaginarias, de una invasión china o japonesa sobre las islas filipinas. Una pregunta recurrente de los residentes españoles en las islas era: ¿Qué podría hacer la pequeña comunidad española estacionada en esas islas sin la ayuda de los indios filipinos?

Esta divergencia de objetivos y prácticas en la evangelización se encuentra en la raíz de los conflictos entre los jesuítas y las órdenes misioneras. Franciscanos y Dominicos, que hacen votos de pobreza al ordenarse no podían admitir tampoco el lujo de seda y sirvientes de que hacían alarde los jesuítas en China. Para estos últimos el propósito era acercarse como iguales a la corte mandarina; convertir a la élite y luego a las masas. Los jesuítas se preocupaban de que los misioneros fuesen rudos y afectaran la sensibilidad china. Uno de los métodos franciscanos era la proclamación de la palabra divina en las calles de las ciudades chinas, lo que a los ojos jesuítas presumiblemente molestaba a los chinos y degradaba el mensaje religioso. Los jesuítas desdeñaban el trabajo misionero y consideraban que los padres carecían de la disciplina básica: el conocimiento de las lenguas locales.



1 En 1590 había 136 jesuítas en Japón, 170 catequistas, y un servicio de 300 personas entre mayordomos y sirvientes. Había más de 200 iglesias, una imprenta, escuelas, hospitales y seminarios. Dunn, George H., S.J. Generation of Giants, 1962.

2 Ricard compila diversas informaciones de los más destacados misioneros. Los franciscanos tuvieron que bautizar a partir de 1524 más de un millón de indígenas. El mismo Fray Martin de Valencia en carta a Carlos V indica un mínimo de un millón doscientos mil para el período de 1524 a 1532. Pedro de Gante, en una misiva de 1529 habla de catorce mil bautismos al día. Finalmente, en 1536, Motolinía bautizaba semanalmente en Tlaxcala de 300 a 500 niños. El mismo autor calcula en cerca de cinco millones el número de indios bautizados de 1524 a 1536. Robert Ricard. La Conquista Espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572, F.C.E., México, tercera reimpresión 1994, pp. 164-177

3 En su famoso Memorial, el obispo de Filipinas Domingo Salazar desarrolla la tesis de que es necesario lograr la alianza de los indios filipinos a través de una trato benevolente y humanitario, toda vez que las islas no pueden ser defendidas frente a las amenazas del exterior sólo con los escasos recursos de la corona española. En Lewis Hanke, Cuerpo de Documentos del Siglo XVI, F.C.E., México.