domingo, 10 de septiembre de 2017

El ataque a Manila, 1600

Oliver van Noort había salido de Rotterdam el 12 de agosto de 1598 con una flota de cuatro navíos. Llegó a las inmediaciones de Manila el 16 de octubre de 1600, tras casi dos años de una accidentada navegación y la pérdida de dos de sus naves. El Presidente de la Audiencia de Manila era Antonio de Morga, quien se vió obligado a improvisar la defensa del puerto con dos naves de comercio: la nao San Diego y el patache San Bartolomé. El 12 de diciembre las dos improvisadas naves, zarparon para hacer frente a los holandeses en la isla Fortuna. Los invasores disponían del galeón Mauritius y del Eendracht. El San Diego atacó a la nave capitana y obtuvo una rápida victoria, pero la nao española comenzó en ese momento a hundirse por una ruptura en el casco. La entrada de agua fue tan grande que no fue posible siquiera rescatar a la tripulación. Este sería el inicio de un proceso de acusaciones por negligencia en contra de Antonio de Morga. La ciudad logró ser protegida del ataque holandés a un gran precio de vidas y bienes materiales, pero se precipitó una crisis que habría de golpear al principal administrador de Manila.

Hundimiento del galeón San Diego

La crónica de Pedro Chirino, contempráneo de los acontecimientos señala:

"En otra pérdida y desgracia de estas islas (...) unos herejes corsarios de las islas (de) Holanda y Gelanda, vinieron á estas de Filipinas el mes de Octubre de 1600 á robar, como lo habían hecho en el mar del Norte á un navío de Portugueses, y en el del Sur, pasado el estrecho de Magallanes, á unas fragatas del Perú. Entraron por estas islas haciendo daños y prometiendo otros mayores. Porque se pusieron almirant y capitana (en que venía por general un Corsario, llamado Oliverio del Norte), en un paraje 6 leguas de Manila, donde forzosamente habían de embocar las naos de España, China y Japon, y ser registrados todos los navíos y embarcaciones, que de la ciudad saliesen. Contra estas dos naos salieron otras dos de la ciudad con más de trescientos hombres (la flor de la Milicia de estas islas) y mucha artillería, y pertrechos de guerra."

Continúa el cronista:

"En la nao Capitana iba el P. Diego de Santiago y el hermano Bartolomé Calvo, á petición del General Antonio de Morga Oidor de esta Real Audiencia, y otros capitanes, que con el padre se confesaban; porque tenía un trato muy apacible y sabía acomodarse á todos. Confesó primero la más de la gente y animó lo que pido para que acometiesen y peleasen. Al fin á los 14 de Diciembre reconocieron al enemigo: y cargando velas, con deseo de cogerle, barloaron capitana con capitana, abordando de suerte que se daba paso franco de una á otra. Y llegaron á quitar las banderas al enemigo, y arbolarlas en nuestra capitana prometiéndose los nuestros un gran suceso, y cantando ya la victoria.

Sin embargo, un brusco movimiento frustró la victoria en el último momento. La nave capitana se hundía y Antonio de Morga pudo salvarse nadando hasta la playa. Muchos de sus soldados no tuvieron la misma suerte:

"Sucedió que, ó por ser la nao celosa, que cargando mucha gente a la banda, recibió agua por las portañolas de las piezas bajas de artillería, ó porque con la fuerza de nuestras mismas piezas (que eran grandes) se abrió por la quilla ó por lo que Dios quiso la nao se fué a pique con toda la gente, exepto unos pocos, que quitando la chalupa al enemigo se salvaron en ella, y otros que nadando, salieron á la playa, como el General (Antonio de Morga) que con las dos banderas del enemigo salió á la marina (playa)."
El patache San Bartolomé logró apresar el Eendracht, sin embargo Oliver de Noort logró escapar.
"La almirante nuestra, que era una galizabra nueva, á cargo del almirante Juan de Arcega, aferrando con la almiranta contraria, la rindió y trajo á Manila, donde se hizo justicia de los corsarios que en élla venían. Pero entre los muertos y ahogados (que fueron ciento y nueve, Españoles, capitanes y soldados de los mejores de estas islas, y ciento cincuenta indios y negros) se ahogó también el P. Diego de Santiago. Murió con mucho valor, animando la gente, y habiéndola confesado casi toda. Viendo poco antes, que la nao se iba á fondo, y queriéndose echar á nado oyó una voz de un capitán, que le dijo: Padre oigame una palabra, que me vá mi salvación, Detúvose á confesarle con mucha caridad hasta el último trance, y después, no pareció, él, ni su compañero. Era el Padre de veintinueve años de edad, quince de Compañía: obrero de Indios y Españoles. El hermano Bartolomé Calvo, era de la misma edad, y siete de Compañía recibido en esta tierra, hermano de mucha virtud. Murió por la obediencia,á la cual fué siempre muy aficionado."

El asunto es trascendente porque inauguró una serie de ataques que iban a repetirse en los años sucesivos y como reflejo de los conflictos europeos entre España y Holanda. Incluso durante la tregua formal acordada entre ambos de 1609 a 1621, los holandeses continuaron atacando posiciones de Portugal y España en Asia y en América, como veremos más adelante.

La nao San Diego fue rescatada del fondo del mar en 1991 por un grupo de exploración, que recuperó cientos de piezas, que ahora se exhiben en el Museo Nacional de Filipinas, en Manila.El catálogo de la exposición recoge la opinión de un investigador Franck Goddio, muy crítica de la acción de Morga. Sin embargo, el historiador Patricio Hidalgo Nuchera revisa el hecho desde un enfoque mucho más amplio, como veremos en la siguiente entrada. Por lo pronto, el lector puede encontrar aquí la versión de Goddio.

Saludos a los lectores desde Lisboa, 10 de septiembre de 2017.
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(1) Chirino, Pedro. Relación de las Islas Filipinas y de lo que se ha alcanzado por los Padres de la Sociedad de Jesús. Roma: Estevan Paulino, 1604. Capítulo LXIV, pp. 199-200.

domingo, 20 de agosto de 2017

1600, Batalla de Manila 3

Concluiremos aquí el relato escrito por Antonio de Morga sobre el ataque holandés a Manila en 1600. Sin embargo, la batalla como tal en diciembre de ese año tiene varias vesiones que merece revisar ya que significó un duro golpe para el prestigio de Morga. De hecho, se llenaron muchas páginas de documentos legales, escritas por Morga, el Gobernador Tello y otros protagonistas, para echarse la culpa de las pérdidas y explicar los destrozos ocurridos.  La descripción de los preparativos es muy detallada porque serviría de base para la defensa legal de Morga: la Audiencia de Manila dispuso la defensa del puerto; el gobernador tuvo que decidir a quién poner al frente de la improvisada armada; varios ciudadanos de Manila trataron de evadir su responsabilidad en la defensa de la ciudad.

Dejamos al lector con la última parte del texto acerca de los preparativos, en la gramática original. Nótese que el autor escribe acerca de si mismo en tercera persona.

"El Doctor Antonio de Morga, traía a vista del enemigo algunos navíos muy pequeños y ligeros, cubiertos con la tierra, que le davan cada día aviso, del paraje en que quedava el enemigo, y lo que hazía, que era estarse muy de asiento, metiendo sus guardias cada día por las tardes por cima de las cubiertas, con cajas y vanderas, y disparando su mosquetería, con que se reconocía la fuerça, que este corsario traía, y que lo más y mejor della en la capitana, que era buen navío y ligero. Procurava así mismo el Oydor, que no saliede champán, ni otro navíos de la baía, porque no tuvierse aviso el corsario de lo que se hazía, y teniendo el negocio en este punto, avisó al governador lo que estava hecho, y que si le parecise, también se armase el patache Portugués, para que saliese en conserva de los dos navíos galizabra y sant Antonio de Sebú, que lo tenía embargado y adereçado para ello; proveyéronse municiones, y algunos bastimentos de arroz y algún pescado para los dos navíos, y restava el armar los de la gente de mar y guerra, que uviese de salir en ellos, de que avía poco recaudo, y los marineros se escondían y hazían enfermos, y unos y otros se mostravan de mala gana, por aver de salir a cosa más de riesgo y peligro, que de particular aprovechamiento, capitanes y soldados particulares de la ciudad, que no tenían sueldo, ni acostamiento del rey, que pudieran yr a la jornada, no se ofrecían al governador para ella, y si alguno lo uviera de hazer, se disimulava, hasta saber quién yva por cabeça desta armada, que aunque algunos capitanes de la tierra lo pudieran ser, el governador  no se inclinava a encargárselo, ni los demás quisieran yr debajo de su mando, pretendiendo y presumiendo de sí, cada un, que podía ser cabeça, y que no los avía de governar otro su vezino.
Vista de Manila, mediados del siglo XVII

"El governador era impedido para salir en persona, y vía, que toda la gente de la ciudad davan intención, de que si saliese con el armada el Doctor Antonio de Morga, irían con él, y no repararían en las dificultades que se les ofrecían, que entendida por el governador, la voluntad de los que podían embarcarse, y que por otro camino, no se podía efetuar lo que se deseava, y que la dilación de cada día era grandísimo daño; llamó a la ciudad al Oydor, y le trató del nehocio, y para que no se le escusase, proveyó un auto, que luego se le hizo notificar con el secretario del govierno, ordenándole de parte de su Magestad se embarcase, y fuese por general y cabo de a armada, en busca y seguimiento del corsario, porque de otra manera, según el estado en que las cosas estavan, no podía tener el fin que convenía. El Oydor, pareciéndole, que si lo dejava de hazer, se le pornía culpa, de aver dejado pasar tan forçosa ocasión, del servicio de Díos y de su Magestad, y del bien de toda la tierra, y que las cosas de la guerra vían estado a su cargo, y las avía manijado por mar y por tierra, y que le podría ser mal contado, bolver las espaldas en esta coyuntura, buscándole para ella; en especial, haziendo papeles sobre ello el governador, para su descargo, obedesció lo que se le ordenó, por el auto del governador, y su respuesta, que la letra es como se sigue."

En las próximas entregas de este blog describiremos la batalla y sus consecuencias para españoles y holandeses.

1600, Batalla de Manila 2

Continuamos con la descripción del ataque holandés a Manila en 1600, en la versión de Antonio de Morga. El Teniente General informa fue necesario improvisar preparativos en Manila, en vista de que parte de las fuerzas militares estaban en el sur, en Mindanao y Borneo, al mando de Juan Juárez Gallinato. Las embarcaciones disponibles eran de carga comercial, un galeón que estaba siendo preparado para el viaje a Nueva España, una galizabra o navío ligero de vela, y un patache portugués que había llegado de Malaca. Se les cargó con armamento, pero luego se supo que no se descargó la mercancía que tenía el galeón principal, el San Antonio. Se dispuso que la defensa principal fuera en el puerto de Cavite (Cabit en el texto de Morga), quizás para evitar el saqueo de Manila.

"El governador don Francisco Tello, viendo que este corsario se le yva entrando por las islas, por aviso de algunos capitanes y soldados, que avía embiado por tierra, por las costas de la isla de Luzón, para que no le dejasen echar gente en tierra, ni hazer daño en las poblazones, y de otros navíos pequeños sueltos, que traían al enemigo a la vista, trató de poner remedio a esta necesidad, que parecía en aquella ocasión bien dificultoso, así porque se hallava sin género de navíos de remos, ni de alto bordo con que salir a la mar, como, porque también tenía poca soldadesca en el campo, que lo más della lo avía llevado, y tenía en las provincias de Pintados, el capitán y sargento mayor Joan Xuares Gallinato, con galeras y galeotas y otras embarcaciones, haziendo defensa a los naturales de los navíos de Mindanaos y Xololes, que cada ora bajavan a robarlos, y apercibiéndose para la jornada, que en la primera monción se pensava hazer de Joló, que ya no se podía más dilatar.

Navío holandés en la bahía de Albay

"Viéndose el governador apretado con esta ocasión, y que el enemigo Holandés podía hazer tantos daños y presas, y irse con ellas, dejando la tierra perdida, juntó la audiencia y comunicó el caso, pidiendo le ayudasen, los Oydores por sus personas a lo que conviniese; tratóse, de lo que se avía de hazer, que era poner en defensa el puerto de Cabit, que es dentro de la baía, para que el enemigo no se apoderase dél, y de los almanzenes y artillería, y astillero de las naos, y que juntamente, luego se hiziese diligencia en armar algunos navíos, con que salir a la mar, y hazer algún rostro al enemigo (quando más no se pudiese) porque no estuviese tan de asiento en la tierra, y se saliese de las islas, pues hallándolo todo tan indefenso, y sin resistencia, avía de detenerse, hasta aconseguir sus intentos; cuya ejecución, se encargó; a el Doctor Antonio de Morga, y a el licenciado Telles de Almaçán, que se quedase en la ciudad, junto con el presidente governador, para la defensa de ella, ya proveer desde allí al puerto de Cabit al Doctor Antonio de Morga, de lo que uviese menester, para lo que llevaba a su cargo, que salió el mismo día postrero de Otubre de seiscientos, de Manila, con algunos soldados y municiones al puerto de Cabit, y lo puso en defensa con ciento y cinquenta hombres bien armados, arcabuzeros y mosqueteros, que siempre con sus cuerpos de guardia y postas, en los lugares necesarios de día y de noche, guardaron el puerto."

Importa señalar que Morga tenía certeza de que los atacantes eran holandeses, aunque en los documentos firmados por el gobernador y otros se confundía con ingleses. Entre los preparativos y la batalla naval pasaron casi dos meses.

"Juntó los navíos que en él avía, a la poblazón, lo más que se pudo cerca del astillero, donde estava la fábrica de una galizabra y un navío de Sebú, y otro patache pequeño de Portugueses, que avían venido de Malaca con mercaderías; para defensa de lo qual, en la marina puso y plantó doze pieças de artillería de bronze, de cuchara medianas, con dos de más alcance, que se plantaron en una punta, a la entrada del puerto, que una y otras jugavan en su defensa, y de los navíos que en él avía; y por la Playa adelante, se hizo una trinchea de maderos y tablazón terreplenada; tras la qual, si el enemigo entrase, se cubriese y defendiese la soldadesca de su artillería. Aviendo puesto el oydor así el dicho puerto, en defensa, trató de acabar la galizabra, aunque la faltava mucha obra, y vararla al agua, y ponerla a la vela, y así mismo, de que se adereçase la nao de Sebú, y asistiendo a esta obras, se dio tanta priesa, que puso dentro de treinta días, la galizabra y navío de Sebú, de vergas en alto, y los artilló con cada uno onze pieças medianas y mayores, que se le embiaron de Manila, sobre las que avía en el puerto."

En 30 días lograron acondicionar los barcos y armarlos cada uno con 11 piezas de artillería. Van Noort se habría enterado, quizás por comeciantes chinos, que los manilenses ya estaban preparados para repeler a los holandeses. ¿Cuál sería la defensa? Los días seguían contando y aumentando la tensión en ambas partes.

"El corsario llegó a la boca de la baía, que es ocho leguas del puerto de Cabit, no se atrevió a arrojarse en el puerto, como lo avía pensado, por aver sabido de algunos Sangleyes, que salían con champanes a la mar, que ya estava en defensa, pero no entendió, se armava para salir a él, ni que avía aparejo ni fuerça en aquella sazón para ello, y así se dejó estar a la boca de la baía, andando con ambas naos y sus barcas, mudándose unos días a una vanda, y otros a otra, tomando los navíos que entravan en la ciudad con bastimentos, sin que ninguno se les escapase, y surgiendo a las noches, a los abrigos de la tierra, todo en distancia de quatro leguas de la boca de la baía, sin apartarse más della, por estar más a mano, para las ocasiones que se ofreciesen."

Los holandeses acechaban, y detenían embarcaciones pequeñas para robar alimentos. Seguramente, después de años de viaje alrededor del mundo, no estaban en las mejores condiciones de atacar.

1600, Batalla de Manila 1

La llegada de la armada de Oliver van Noort a Filipinas en 1600 fue un acontecimiento importante porque inauguraba una nueva etapa de ataques holandeses a posesiones españolas en Asia. En cierta forma, era la extensión de la guerra europea, que afectaban tanto a los españoles como a los portugueses.  Van Noort había salido de Rotterdam in 1598 con cuatro navíos, pero al llegar a Filipinas sólo contaba con dos, el Mauritius y el Eendracht.  Las naves holandesas se posicionaron a la entrada de la bahía, cerca de la isla de Corregidor, que es la defensa natural de Manila. 

El gobernador de Filipinas era Francisco de Tello, quien comisionó al Teniente General Antonio de Morga para atacar a los intrusos. Morga relata de la siguiente manera la situación (se conserva la ortografía original):

"(... ) por el año de mil y seiscientos, a postreros del mes de Octubre, llegó un navío de la provincia de Camarines, avisando como en una baía della (sic), a la parte del Norte, veinte leguas del embocadero y Cabo del Epíritu Sancto, avian entrado y surgido dos navios capitana y almiranta bien artilladas, y con gente extrangera, que como amigos de los Españoles, pidieron y rescataron de los naturales arroz y otros bastimentos, de que venían faltos; y luego, se levaron y salieron en busca del embocadero, y entraron por él, dejando escritas algunas cartas fingidas, para el governador don Francisco Tello; diziendo eran amigos, y venían con licencia de su Magestad a Manila a sus contrataciones; por esto, y por un negro que huyó en la isla de Capul, destos navíos, echándose a la mar, y de un Inglés que en tierra prendieron los naturales, se entendió, que estas naos eran de Olanda, de donde avían salido, en conserva de otras tres de armada, con recaudos y patentes del Conde Mauricio de Nassao, que se llamava príncipe de Oranje, a hazer presas en las indias; y que aviendo entrado a la mar del Sur, por el estrecho de Magallanes, de los cinco navíos, los tres se avían desaparecido, y estos dos capitana y almiranta corrido la costa de Chile, y tomado en ella dos navíos, y desviádose de la costa de Lima, avían pasado de mar en fuera, y hecho su navegación, sin detenerse la buelta de las Filipinas, donde avían entrado con ánimo de robar lo que hallasen; e informados que se aguardava de la Nueva España, un galeón llamado santo Tomás, con la moneda de las mercaderías, de las cargazones de dos años, que de Manila se avían embiado, a la nueva España, y que dentro de pocos días començarían a venir de la China, los navíos de mercaderías en que podrían llenar las manos, y que no avía laeras ni navíos de armada en aquella sazón que los pudiese ofender, se determinaron llegar a la boca de la baía de Manila, y entreternerse por allí, proveyéndose de los bastimentos y refrescos que entrasen en la ciudad, y así lo pusieron en ejecución."





De este largo párrafo se derivan varias informaciones interesantes. Morga menciona que la armada de Van Noort contaba con cinco navíos, pero al parecer fueron solamente cuatro.  Se esperaba que llegara de Acapulco el galeón Santo Tomás, con el dinero enviado desde México con lo recaudado del comercio de los dos años anteriores. Sin embargo ese barco se hundió en 1601 cerca de Filipinas antes de llegar a su destino. Los comerciantes chinos eran esperados a principios de 1601 con mercancías para comerciar con la Nueva España. Los lectores podrán entender la ortografía de la época que nos hace imaginar la forma de narrar de un testigo presencial de esa batalla.

Sigue el recuento de Morga:

"En la (nave) capitana llamada Mauricio, yva por cabeça Oliber de Nort (Oliver van Noort) de Amstradam (sic), con cien hombres, veinte y quatro pieças de artillería de bronze de cuchara, que este navío fue uno, de los pocos años antes se hallaron con el conde de Leste, en la toma de la ciudad de Cádiz, en la almiranta, llamada Concordia, yva por capitán Lamberto Viesman de Roterdam, con quarenta hombres y diez pieças de artillería. Quando estos navíos fueron vistos en la costa de Chile, el Virrey don Luis de Velasco, que governava el Pirú, embió en su busca, y seguimiento por la costa de Pirú, y Nueva España hasta la California una armada de navíos bien artillados, y con luzida gente, que salió del Callao de Lima, a cargo de don Joan de Velasco, que no pudieron hallar al enemigo, por averse desviado de la costa, y enmarádose siguiendo su viaje a las Filipinas, y con un temporal que le sobrevino a la armada del Pirú, quando bolvía de la California, se perdió la capitana della, con toda la gente, que nunca más pareció."

 Ya hemos comentado aquí el ataque a Cadiz y en la entrada anterior las acciones tomadas por el virrey de Perú.  Los cañones de cuchara adquieren su nombre por que se cargan por medio de un instrumento llamado cuchara. Enmarádose, podría ser adentrarse en el mar abierto.
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Texto publicado por Patricio Hidalgo Nuchera, del libro Antonio de Morga, Sucesos de las Islas Filipinas,  Madrid: Ediciones Polifemo, 1997. El libro original fue publicado en México en 1609

La travesía de Oliver Van Noort

A medidados del siglo XVII, el escritor holandés Isaak Commelin hizo un recuento de los ataques realizados por sus compatriotas en diferentes rutas y puertos del mundo (1). Aparecen en ese libro las narrativas de viaje de legendarios capitanes que recorrieron el mundo. En la literatura en español aparecen varios de esos nombres, mezclando a los "enemigos herejes" como piratas ingleses y holandeses, muchas veces con cambios irreconocibles (el inglés Francis Drake era llamado Francisco Dragón en el Caribe), que causaron como los huracanes momentos de destrucción en los puertos ibéricos.

Un estudio breve en español sobre las expediciones y ataques holandeses en el Pacífico entre 1595 y 1651 fue escrito por Ana Crespo Solana, y publicado en 2013 por el Instituto de Historia del CSIC. Puede ser bajado aqui en PDF.

En esta ocasión haré mención de las trayectoria de uno de los comandantes de la armada holandesa que contribuyeron a la inserción de Holanda en la región asiática y que amenazó la seguridad de Filipinas a fines del siglo XVI. Esta vez nos referiremos a Oliver van Noort (1558-1627). Este comandante holandés se destacó por ser el primero de esa nacionalidad que dió vuelta al mundo emulando el viaje de Magallanes (2). Su intención, como la de los demás almirantes holandeses, era dominar el comercio de especias y establecer una posición en el sur de Asia y la costa de China. En ese tiempo, los holandeses no habían tomado control de Jakarta, cuyo primer nombre fue Batavia, como centro de operaciones en el sudeste de Asia.  Para lograr sus objetivos era necesario atacar posesiones españolas y portuguesas  en el sureste de Asia.  Oliver van Noort partió  el 2 de julio de 1598 de Rotterdam con cuatro barcos que iban escasamente pertrechados, con poco armamento, y con una tripulación apenas preparada para la larga travesía.  Era una empresa privada, financiada por Pieter van de Hagen y Johan van der Veken, dueños de la Magellanse Compagnie, señala Crespo Solana.

La flota bordeó la costa occidental de África, a la altura de la isla del Príncipe, en Guinea, donde se enfrentó con los portugueses y perdió parte de la tripulación. Cruzó el Atlántico sur y llegó en 1599 a las costas de Brasil, donde volvió a encontrar portugueses, bajando luego hacia Argentina donde se enfrentó a los habitantes de la zona del actual Puerto Deseado en la Patagonia. De ahí la flota se dirigió hacia el estrecho de Magallanes para tomar descanso en las islas Penguin, donde avistó las bahías a las que dieron nombre de Olivier, Mauricio y Hanry. En 1600 ya estaba frente a las costas de Chile, donde supuestamente fue apoyada por los habitantes Mapuches y luego se dirigió a Perú, ante la alarma de las autoridades virreinales. Van Noort atacó a su paso los puertos de Arica, Valparaíso y el Callao, donde sorprendió  a varias naves. Gobernaba Perú el virrey Luis de Velasco y Castilla (quien antes había sido virrey en México), quien tomó precauciones para proteger en la medida de lo posible la llegada del galeón procedente de Filipinas hacia Acapulco. el virrey dispuso una armada para detener a Van Noort in Panama, calculando que se dirigía hacia México.

Mapas publicados por Commelin

Van Noort se enteró por Francisco Ibarra, piloto del navío Buen Jesús, de las condiciones en la costa del Pacífico y decidió acelerar sus planes. Se cuenta que al momento de enfrentar a los holandeses, el piloto español prefierió arrojar al mar 52 cajones de oro en polvo y unas 500 barras del precioso metal. Fue asesinado por los holandeses. Otro piloto prisionero fue Juan Sandoval, a quien utilizaron para proseguir rumbo a las Filipinas, pasando por Guam y llegando al sur del archipiélago filipino.

En diciembre de 1600 Van Noort atacó Manila, intentando hacerse pasar por un comerciante en son de paz.  Esa sería una batalla en la que destaca el nombre del Teniente Gobernador Antonio de Morga.  Esa confrontación permitió alejar a los holandeses, pero causó la pérdida de vidas y carga de una de las naves españolas. En la próxima entrada daremos la visión de Antonio de Morga sobre los acontecimientos.


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(1) Isaak Commelin, Colección de Viajes realizados por la Compañía de las Indias Orientales para Mejorar el Comercio y la Navegación, con un Reecuento de los Varios Intentos para Encontrar un paso en el norte y los Descubrimientos en las Indias Orientales y en los Mares del Sur, junto con una Instroducción Histórica, Dando Cuenta del Ascenso, Establecimiento y Progreso del Gran Cuerpo. (se entiende que la Compañía de las Indias Orientales) El libro incluye 23 viajes realizados entre 1597 y 1636. La primera traducción al inglés apareció en Londres, publicada por W. Freeman,  en 1703.

(2) Después de Magallanes, el segundo giro alrededor del mundo fue el de García Jofre de Loaisa, 1525-36, o  más bien de su tripulación, entre ellos Andrés de Urdaneta.  El tercero, Francis Drake, 1577-1580, y el cuarto Thomas Cavendish, 1586-1588. La expedición de Van Noort sería la quinta en la lista.

sábado, 15 de julio de 2017

Mar abierto, mar cerrado

Seguimos con las batallas navales que se sucedieron alrededor del 1600 y que paulatinamente consolidaron las posiciones de los holandeses en los territorios inicialmente controlados por Portugal y España en Asia. Los ataque se dieron también en América y en África, siempre con el propósito de mellar la fuerza del entonces más importante imperio a nivel global. El propósito de estas notas es situar los diferentes choques en el contexto de un conflicto europeo que por vez primera se extendió al resto del mundo. Generalmente se han visto estas batallas como actos de heroísmo o de cobardía, dependiendo del lado que lo narre, sean los portugueses y españoles o los ingleses y holandeses.

Hemos visto cómo los holandeses había logrado consolidar una fabulosa industria naviera que sirvió de inmediato como instrumento de guerra. En el transfondo del conflicto por la independencia de Holanda también se incluye el cisma religioso que había dividido a Europa desde casi un siglo antes, representado por la Reforma Luterana y la ruptura de los protestantes con el Papado de Roma. He querido insistir en el aspecto económico y comercial que impulsaba a los holandeses en busca de nuevos mercados y su idea de acabar con la preminencia ibérica en amplias regiones del denominado "Nuevo Mundo", sin embargo, todos los elementos anteriores se combinaron en el conflicto que enardeció a muchas poblaciones en el planeta.
Isla de Cocos, The East and West Indian mirror: being an account of Joris van Speilbergen;s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigators of Jacob Le Maire. Hakluyt Society, 1906

Desde el punto de vista holandés (y en cierta medida  también de Inglaterra) las acciones violentas se fundaban en un concepto del derecho a conquistar, bajo un principio de guerra justa que ellos identificaban como la lucha contra el opresor. Para la monarquía Habsburgo, representada por Felipe II de España, la situación en los Países Bajos se trataba de rebeldes de una provincia del Imperio, los cuales debía ser castigados. Por cierto que la diferencia entre holandes e ingleses corresponde hasta cierto punto en que Inglaterra era un reino en toda forma, mientras que las Provincias Unidas (Holanda) hasta aquel momento aún no eran reconocidas como una soberanía. A largo plazo estos enfrentamientos condujeron a dos formas de pensamiento capitalista un tanto diferentes, que ahora se quieren endulzar como formas modernas y eficientes para describir el estilo de los países del norte de Europa.

Las acciones de los holandeses antes de 1602 eran amparadas por empresas creadas al momento, Voorcompagniën (compañías iniciales), en las que pequeños grupos de inversionistas, usualmente de una sola ciudad, escogían un capitán dispuesto al riesgo y enviaban tropas a la aventura. Sin embargo, los Estados Generales de Holanda tomaron la decisión en ese año de formar la Compañía de las Indias Orientales (la famosa VOC) para defender sus derechos comerciales y atacar a los enemigos. (*)

El uso de la piratería formaba parte del mismo paquete de acciones ideológicas, políticas y económicas de los holandeses.  El problema es que, como la drogadicción, los holandeses se acostumbraron a obtener botines cuantiosos atrapando las naves portuguesas y españolas y fue muy difícil romper con ese ciclo de dependencia económica del tesoro apresado en el mar. Otra cosa es que ahora se le quiera dar un tono heróico, de aventura, o incluso de modernidad económica. No faltan quienes colocan la intrépida manera de los corsarios ingleses y holandeses como una muestra de la superioridad tecnológica anglosajona, del espíritu capitalista y de la ética protestante.

En los siglos sucesivos ese modelo anglosajón se impuso por la fuerza, con métodos que no fueron inventados por los holandeses pero si refinados por ellos, como las plantaciones de azúcar y algodón, la esclavitud en masa, la migración forzada de sus clases más desposeídas con la promesa de obtener tierras y esclavos, y el control racista de las poblaciones. Sobre esas experiencias, en el siglo XVII comenzó un proceso masivo, casi industrial, que arrasó a poblaciones enteras a nivel mundial y en el que aún estamos instalados. Quedaban relegadas las discusiones que se dieron en los años 1550-51 en Salamanca, confrontando las ideas de Bartolomé Díaz de las Casas y de Ginés de Sepúlveda, y que dieron paso a un cuerpo jurídico de tipo humanista, que intentaba corregir la tragedia de los primeros años de la conquista en América. Un siglo después de la conquista de América, el  coctel religioso, político e ideológico que arrasó a Europa, incluyendo también a España y Portugal, fue el punto de arranque de lo que ahora llamamos modernidad temprana.

Duelistas en el trópico

Todos esos conflictos fueron transladados a territorios recién conquistados y estuvieron presentes durante todo el siglo dieciséis. En el terreno del derecho que ahora llamamos internacional se discutió la facultad del Papa de repartir territorios y de privilegiar a Portugal y a España desde los tratados de Tordesillas en 1494.  Holandeses e Ingleses recusaban esa acción del Papa y alegaban que se debía tener un mar abierto y abrir la oportunidad para todos los estados europeos en la consecución de conquistas. En el contexto de esa controversia, los ataques a embarcaciones ibéricas eran consideradas por unos como rapiña o despojo de piratas, mientras que los otros lo consideraban derecho a expropiar a los ibéricos. Resultado de ese debate jurídico, por ejemplo entre el holandés Hugo Grocio, Mare Liberum, y el portugués Serafim de Freitas, Mare Clausum, como resultado del ataque en 1603 del navío portugués Santa Catarina en aguas de Malasia, que veremos más adelante.  Lo que importa en esta entrada es señalar que este debate sobre el derecho a usar el mar forma parte del cuerpo jurídico que aún rige al mundo.

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(*) Existe una amplia literatura en inglés y por supuesto en holandés, pero no tanto en español. Ver Israel, Jonathan I. La República holandesa y el mundo hispánico, 1606-1661.Madrid: Editorial Nerea, 1997. Un ensayo acerca de cómo terminó el siglo XVI en esta querella fue publicado por Carlos Martínez Shaw, "El Imperio Colonial Español y la República Holandesa tras la Paz de Münster:, en Schepper, Hugo de (ed.) 1648. La paz de Münster. Revista Pedralbes, 19 (1999), 117-129. Un trabajo de grandes proporciones y fino detalle está escrito por Peter Borschberg, Journal, Memorials and Letters of Cornelis Matelieff de Jonge. Security, Diplomacy and Commerce in 17th-century Southeast Asia. Singapur, NUS Press, 2015. Crespo Solana, Ana, "Las rivalidades hispano-neerlandesas en el Pacífico y la conquista de Australia: de Cornelis de Houtman a Abel Janzoon Tasman (1595-165)", Anuario de Estudios Americanos 70, 2. Sevilla, julio-diciembre, 2013, 479-507. En México se publicó en 2015 un libro que comentaré próximamente, escrito por Eder Antonio de Jesús Gallegos Ruiz, Fuerzas de sus Reinos. Instrumentos de la guerra en la frontera oceánica del Pacifico hispano (1571-1698). México:  Palabra de Clío, 2015. Ver la sección "El hierro de los Orange", pp. 221-251.


martes, 13 de junio de 2017

Batallas en el mar 2

El Rey Felipe II (1527-1598) probó los sinsabores del poder a cada paso de su reinado (1556-1598). Una victoria militar como la obtenida contra los turcos (Batalla de Lepanto, 1571) iba acompañada con frecuencia por el abultamiento de las deudas para pagar a los soldados. Su coronación como Rey de Portugal en 1581 parecía indicar la cúspide de algo similar a un imperio universal, pero unos años más tarde, en 1588, la derrota naval en las costas de Inglaterra mostraban que todo poder imperial tiene límites. (1)

El regreso a Amsterdam en 1599
Andries van Eertvelt.

El apaciguamiento de un conflicto se veía interrumpido por una revuelta o por el acoso de los enemigos en Europa. Quizás una de las situaciones más complejas y novedosas fueron los ataques que se comenzaron a registrar en las posesiones españolas en América y Asia por parte de piratas ingleses como Francis Drake o Thomas Cavendish (captura del galeón Santa Ana frente a las costas de California en 1587). Felipe II falleció en 1598 sin haber podido resolver el gran problema de la revuelta de los Países Bajos. El conflicto europeo comenzaba a globalizarse y llegaba a varios rincones poco antes desconocidos del planeta.

Al finalizar el siglo XVI, la aparición de corsarios holandeses se volvió altamente preocupante tanto para los administradores portugueses en India, como para los españoles en Filipinas.  Los holandeses, por su parte, dieron gran prioridad en la última década de ese siglo al desarrollo de su marina y a la exploración de nuevos territorios. Lanzaron expediciones hacia Canadá, el noreste de Estados Unidos, el mar de Barents (nombrado en honor el expedicionario que lo encontró al buscar un camino, por el norte, hacia China).  El Sudeste de Asia se convirtió rápidamente en el espacio preferido de los holandeses para desplegar sus velas y arrebatar la carga de los galeones españoles y portugueses en la zona; justificando así su causa independentista con el daño económico producido al imperio Habsburgo.

La competencia naval

Afectar el comercio de España y Portugal en el Atlántico, en el Índico, o en el Pacífico, era una estrategia riesgosa. En contraste, en tiempos de paz o de guerra se abrió un frente económico que dio notables resultados: la competencia para construir barcos más baratos.

Los holandeses, escasos de madera, desarrollaron un barco de transporte especializado llamado fluyt, "que era ligero para su tamaño y tenía poco entablado en el interior. No era adecuado para la guerra, ni podía llevar muchos cañones, pero aquel buque de carga no fortificado era barato de construcción, muy económico en su uso y utilizable siempre que  las circunstancias fueran de paz." (2) Carla Rahn Phillips señala que los holandeses tenían más dificultades que los españoles para conseguir madera, lo que motivó el diseño de este nuevo tipo de embarcación. Los españoles continuaron desarrollando los grandes galeones, no únicamente en la península (usando los bosques alrededor de Bilbao), sino construyendo navíos en Nueva España y en Filipinas.

Contrario a la idea de que en España se descuidó la construcción naval en aquellas décadas, las cifras señalan que se invirtieron enormes sumas de dinero, pero no se hicieron grandes cambios en la tecnología debido a la presión que se tenía en dos terrenos: el comercio y la defensa. Los gastos de mantenimiento, carenado, de marineros especializados y defensa de puertos, se convirtieron en una carga enorme para el imperio español.  El acicate de los holandeses obligó a los españoles a invertir en su propia industria naval, pero la estructura administrativa del imperio reducía la eficacia de las medidas. En caso de necesidad se recurría a los embargos, es decir, a tomar embarcaciones particulares a cambio de una compensación. Los dueños de barcos no estaban conformes con esa política, a menos que se tratara de periodos de baja atividad o que el pago del sueldo (renta para compensar) fuera competitiva. (3)

El investigador Iván Valdez-Bubnov, quien ha estudiado la evolución de la industria naval española a lo largo de los siglos XVI y XVIII, explica de qué manera las estrategias imperiales de la época de los felipes se caracterizaron por una cierta descentralización en la construcción de barcos. Esa tendencia fue modificada en el siglo XVIII. Lo que cabe apuntar en este breve recuento es que, en el terreno económico y técnico,  la competencia naval de españoles, portugueses, holandeses e ingleses, inauguraba la época en que el dominio marítimo se volvió la clave del poder mundial.

La celebración de la técnica de la madera
(presiona para agrandar la imagen)

La historia de los holandeses es diferente porque siempre estuvieron a merced del mar. Metro a metro ganaron terreno al mar con los diques que penosamente construían. También enfrentaron al mar navegndo en las difíciles aguas del norte de Europa. Como se hizo mención, la construcción de barcos adecuados para la pesca y el tipo de navegación de los mares del Norte y Báltico, impulsó el desarrollo de técnicas específicas de armazón naviera. La producción orientada a la navegación se extendió por todo el pequeño territorio de la actual Holanda, dando pie a circuitos productivos que integraban la provincia y los puertos-ciudades. Entre los avances más destacados se hallan los barcos de arenque, que se convirtieron en verdaderas fábricas en el mar, y que llevaban a puerto el producto ya procesado. Otro avance técnico fue el desarrollo de aserraderos mecanizados. La escasez de madera obligaba a procesar la madera traída del exterior y satisfacer la demanda holandesa y de sus vecinos. La invención del aserradero mecánico atribuido a Cornelis Corneliszoon fue un gran avance para la economía de la región. Un desarrollo que formó parte de esta industria fue la producción masiva de velámenes para la navegación, con base en la tradicional producción de manta de lino, combinada con algodón y seda. Es paradójico que los holandeses hicieron buen negocio vendiendo en diferentes momentos velas de barco a sus enemigos, España, Portugal, Inglaterra y Francia. (4)

Ataque holandés contra embarcaciones españolas en Asia

Seguiremos mostrando el despliegue holandés en Asia en las próximas entradas de este blog. Esta crisis de dimensiones globales llegó a afectar directamente la operación del comercio en Manila.

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(1) No uso aquí el lenguaje de la derrota de la "Armada Invencible", que es de uso común en la literatura inglesa. Fue una crisis para la política exterior de Felipe II, pero no fue definitiva. Un análisis de fondo debe mostrar que hubo una combinación de circuunstancias adversas, desde problemas de coordinación del lado español y condiciones atmosféricas. Para leer más sobre esto, César Cervera ha escrito varias notas.

(2) Rahn Phillips, Carla, Seis Galeones para El Rey de España. La defensa imperial a principios del siglo XVII, Madrid: Alianza Editorial, 1986 pp, 47-50.

(3) Valdez-Bubnov, Iván. Poder Naval Y Modernización Del Estado: Política de Construcción Naval Española (Siglos XVI-XVIII). México: UNAM, 2011. México: UNAM, 2011.

(4) Vries, Jan de, y Van der Woude, Ad. The First Modern Economy. Success, Failure, and Perseverance of the Dutch Economy, 1500-185. Cambridge: Cambridge University Press, 1997. 

Batallas en el mar 1

El conflicto entre Holanda y España se globalizó. Aquí coloco algunas imágenes de la escena pintada  por Hendrick Cornelis Vroom sobre la Batalla de Gibraltar en 1607. En ese momento, la flota de Jacob van Heemskerk atacó a la escuadra española amarrada en el puerto de Gibraltar.

(Presione para agrandar la imagen)





miércoles, 7 de junio de 2017

Alarma en Asia portuguesa

En una carta fechada en Malaca el 30 de abril de 1600, el obispo de esa ciudad Dom Joāo RIbeiro Gaio, escribió al Rey Felipe (Tercero de España y Segundo de Portugal) acerca de la llegada de una docena de barcos holandeses a las inmediaciones del estrecho de Malaca y de la región de Java. Con alarma, el  Obispo explica las acciones comerciales y las alianzas que los comandantes rebeldes fueron realizando en los reinos de Aceh (en Sumatra), Java, Sonda (entre Sumatra y Java), Banda y Bali. Con extremo detalle relata la salida de la armada desde el norte de Europa en 1598, su paso por las costas de Madagascar y su recorrido por la parte sur de los dominios portugueses en la región.

En enero de 1599, señala el Obispo, cuatro de los barcos holandeses cargaron pimienta y otras especias, como nuez moscada (nutmeng) y clavo de olor. En cuanto pudieron, regresaron a Holanda. No hubo problemas ni enfrentamientos con los locales o con los portugueses. Dejaron, según el informe, buena imagen e intercambiaron armas no solamente con la gente de Java, sino con comerciantes de Fujián que estaban en la zona. Esa noticia era una llamada de alerta para los portugueses, pues otros europeos asomaban las narices por la zona que habían dominado por casi todo un siglo y fueron bien recibidos por los gobernantes locales. "Dios nos ampare de que eso suceda" exclama en el obispo en su misiva.

Una imagen rudimentaria de la isla de Java, con el Estrecho de Sonda, siglo XVI


El estrecho de Sonda en la dimensión real

Del resto de la expedición, las cuentas son como sigue: dos barcos recorrieron la costa norte de Java y fueron vistos cerca del fuerte portugués de Ambon y adquirieron  clavo de olor. Se desconoce su situación. Otros dos navíos viajaron en una ruta similar y cargaron a placer nuez moscada y macis en las islas Banda. Regresaron a Sonda y de allí a Holanda en agosto de 1599. Otros dos barcos se estacionaron en Sonda, en espera de cargar pimienta. Hasta enero de 1600, señala el obispo, no se tenía conocimiento si ya habían partido del lugar. Los último dos barcos, de 12 que salieron un par de años antes de Europa, llegaron a Aceh, en Sumatra en julio de 1599. Hicieron negocio y alianza con el sultán musulmán de ese reino, pero algunos comerciantes portugueses que estaban en el lugar advirtieron que los holandeses eran rebeldes y que no eran bien vistos por el Estado da India. Se registró un conato de violencia, pero los holandeses escaparon, dejando atrás a dos miembros de la tripulación, que resultaron ser portugueses. Estos habían sido capturados en la ruta de Brasil a África y, podemos especular que fueron la fuente de información del obispo. (1)

Dom Joāo RIbeiro Gaio fue un personaje excepcional, mezcla de jerarca religioso, misionero, con espiritu de comerciante y con ambición de conquista.  Escribió abundante información sobre el Estado da India durante su estancia en Malaca, de 1578 a 1601. Su obra más notable son los llamados roteiros, o descripciones del territorio y rutas de navegación, como contribución al conocimiento de las operaciones portuguesas para el nuevo monarca de origen español. Tales documentos son de gran valor geográfico y etnográfico. (2) Como se puede apreciar en los mapas de esta entrada, el conocimiento geográfico era muy rudimentario y durante largo tiempo fue motivo de confusión entre los europeos que se adentraban en la zona.

La historiadora Paulina Machuca ofrece una contextualización de los proyectos ibéricos en el Sudeste de Asia, precisamente cuando llegaban a disputar el terreno los holandeses y los ingleses, entre otros. El beligerante Obispo portugués "propuso ambiciosos proyectos de conquista territorial que implicaban una cooperación hispano-portuguesa y la utilización de Manila y Malaca como bases de operación.  Uno de ellos contemplaba la toma de Siam. (La crueldad de los gobernantes)  fue uno de los argumentos que se esgrimieron para el plan de intervención, pero en el fondo se codiciaba el reino de Siam por su riqueza en recursos naturales como benjuí, índigo, madera para la construcción naval, y por localizarse en un cruce importante de mercancías." En la lista de encuentran más propuestas, que implican un cierto giro de la política portuguesa de expansión, ajustada en ese momento a lo que se percibía como el estilo español de conquista. (3) 

El Obispo solicita en su misiva al Rey una acción decidida para atacar a los holandeses en aguas del Sudeste Asiático y diseña un plan para controlar bastiones que pueden ser usados por otros europeos, entre otros, Aceh, Sonda, Patani, Camboya y Siam. Esta estrategia serviría para reforzar el dominio del Estado da India en la zona de las especias. Como hemos visto en este blog, los intentos de conquista soñados por los ibéricos al final del siglo no se cumplieron.  Hemos narrado otros planes de conquista, desde la quimérica Conquista de China hasta el caso de Camboya.

En el Archvo General de Indias se conserva otra carta dirigida al Rey sobre el tema de la defensa. Esta es de Andrés Furtado de Mendoza sobre la misión que el virrey de la India, Aires de Saldaña le había encomendado de llevar una armada hacia el sur de Malaca y construir  fortalezas en Dachem y Sonda, para controlar el comercio de la pimienta frente a los holandeses. Da cuenta de su jornada y menciona que le acompañaron el capitán Lope de Almeida, José Pinto da Fonseca, Sebastián Suarez de Albergaria, vecino de Cochín, Trajano Ruiz de Castello Branco y su hermano Gonzalo Vaz de Castello Branco, André Guedes y Andrés Pessoa, vecino de Malaca. Encontraron navíos holandeses y se dirigieron a la fortaleza de Ambon, cuyo capitán era Esteban Teixeira de Macedo (4). Aún no se había declarado una guerra entre Holanda y Portugal, pero el conflicto ya estaba presente.

Este sería el inicio de una prolongada confrontación en el Sudeste de Asia, que acarrearía consecuencias para los poderes europeos en el siglo XVII y sentaría las bases del dominio colonial europeo de los siglos posteriores. En las próximas entradas volveremos con este tema.

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(1)  El documento en inglés aparece en: Borschberg, Peter. Hugo Grotius, the Portuguese, and Free Trade in the East Indies. Singapore: NUS Press, 2011.  Este investigador explica que la carta del Obispo se encontraba un par de años después entre los papeles de Hugo Grocio, traducida al holandés. El famoso jurista defendía la presencia de los navíos holandeses en aguas de Asia y América, discutiendo principios de libre comercio, soberanía, guerra justa y el derecho a hacer alianzas, lo que permitía a los holandeses defender sus acciones que, del lado español, eran consideradas simple piratería.
 
(2) Souza, George B. The Boxer Codex. Transcription and Translation of and Illustrated Late Sixteenth-Century Spanish Manuscript Concerning the Geography, Ethnography and History of the Pacific, South-East Asia and East Asia. Translated by Jeffrey S. Turley. Vol. 20. European Expansion and Indigenous Response. Leiden/ Boston: BRILL, 2016. Los textos han sido publicados recientemente, a partir de su versión en español.
 
(3) Machuca, Paulina. “El sueño del Gran Pacífico en el ’Tercer y Nuevo Mundo": La Jornada de Camboya de 1596.” A 500 años del hallazgo del Pacífico. La presencia novohispana en el Mar del Sur, Carmen Yuste López y Guadalupe Pinzón Ríos (coordinadoras), 2016, 163–88.

(4) ES.41091.AGI/23.6.498//Filipinas, 35, N.4

domingo, 21 de mayo de 2017

Estado rebelde

El despliegue holandés en la región asiática en los últimos años del siglo XVI puede también ser narrado como una historia de espionaje, ambición comercial, y rebeldía contra el poder español. Las expediciones navales enviadas desde Holanda hasta las inmediaciones de las islas de las especias se fundaban en información obtenida por diversos medios (los wikileaks de aquella época), desde denunciantes al estilo de Jan Huyghen van Linschoten (1563-1611), hasta espías como Cornelis de Houtman (1565-1599). Detalles sobre las rutas, climas y distancias, o sobre las modalidades de comercio y los idiomas, fueron ansiosamente arrebatadas por los holandeses a los comerciantes y marineros portugueses que dominaban durante todo el siglo el mercado de las especias en Europa. Esta información era cuidadosamente recopilada por cartógrafos como Petrus Plancius (1552-1622)

En esta lista destaca el caso de Linschoten porque sirvió a la corona española desde 1576, trabajando en Sevilla. De ahí pasó en 1580 a Lisboa, trabajando siempre en el ámbito comercial y pronto tuvo oportunidad de unirse al séquito del nuevo obispo portugués en Goa, el dominico Vicente de Fonseca, al que sirvió de secretario. El joven Linschoten mantuvo un diario de viaje de su largo recorrido por Madeira, Guinea, el Cabo de Buena Esperanza, Madagascar, Mozambique, y diversos puertos de la India. En su privilegiada posición tuvo acceso a información de primera mano sobre la navegación, mapas, volúmenes de comercio, el valor de los productos. Regresó a Europa en 1587 y diez años después publicó su diario, conocido como Itinerario, con valiosos detalles sobre la navegación en los amplios espacios portugueses en las costas de África, India y el Sudeste de Asia (1). El libro fue inmediatamente traducido al inglés y al francés, con amplia resonancia entre los competidores europeos de Portugal y España.

Quizás la parte más explosiva de la información proporcionada por Linchoten fue la ruta de comercio de Malaca, en Malasia, como puerta de entrada hacia el comercio de las especias. Sin embargo, el autor sugería otra ruta, más al sur, en el mar de la Sonda, para evitar el control portugués. Ese sería a fin de cuentas el camino que seguirían los holandeses y que llevó más tarde al control de la isla de Java.

Primera descripción de un Dodo, expedición holandesa de 1598

Cornelis van Houtman cumplió un papel similar al de Linschoten, pero operando como espía en Portugal para obtener más información sobre las rutas de navegación. Para el efecto, dedicó un tiempo, de 1592 a 1593, como comerciante en Portugal, dedicado a espiar sobre la ruta hacia la India y los mares del sur. 

A partir de la Unión de las coronas de Portugal y España en 1581 se alteró la relación de Lisboa con sus  socios comerciales habituales, ingleses, holandeses y alemanes en los mares del Norte y del Báltico. Para la corona española, la posibilidad de contrarrestar la influencia protestante y contener a los rebeldes holandeses se cifraba también en controlar su comercio y navegación, al imponer embargos en los puertos portugueses. Sin embargo, la aplicación de esas medidas restrictivas afectaban también a la economía de Portugal y de la propia España. Además, terminaba afectando a terceros, como los alemanes y los comerciantes bálticos. De ahí que la política fluctuó constantemente y el comercio  continuó de manera irregular.  Tal vez el control fue más efectivo como barrera a la entrada de migrantes y de ideas protestantes en la península ibérica y en los territorios americanos. Sin embargo, también generó las condiciones para que los holandeses se lanzaran a la competencia por los mercados fuera de Europa, especialmente en Asia.

El tema del embargo sigue siendo motivo de controversia entre las diferentes historiografías "nacionales". Tradicionalmente, los portugueses consideran que la unificación de las coronas trajo innecesariamente enemigos para Portugal. Varios economistas observan con la óptica contemporánea la efectividad de las medidas de control de comercio, pero sin tomar en cuenta que en aquella época existían reglas estrictas de tránsito marítimo y medidas contra la piratería. España consideraba a los holandeses e ingleses como rebeldes y/o corsarios, y así fueron tratados y juzgados en varias ocasiones. Un ensayo cuidadoso sobre este tema puede leerse aquí.

Las expediciones holandesas a las Indias

El ya mencionado Cornelis van Houtman fue el primer comandante que intentó romper el control portugués sobre las islas de las especias. Representando a un grupo de comerciantes de Amsterdam organizados en la Compagnie van Verre (o compañía de larga distancia) y al mando de tres barcos, salió el 2 de abril de 1595, con una tripulación de 248 personas. Llegó a Indonesia en junio de 1596, pero a su regreso enfrentó serios temporales en altamar y enfermedades, por lo que perdió una embarcación y llegó a Amsterdam con 87 sobrevivientes. La expedición no fue exitosa en el aspecto comercial, pero fue el inicio de un proyecto más amplio que reunió a las provincias rebeldes y dió pie a la creación en 1602 de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (Verenigde Oostindische Compagnie), conocida por su acrónimo VOC.

La segunda expedición holandesa en busca del control de las especias se llevó a cabo en 1598, bajo el mando de Jacob Cornelius van Neck (1564-1638). Ocho navíos zarparon en mayo de ese año del puerto de Texel, con dos subcomandantes: Wybrand van Warwyck y el experimentado navegador Jacob van Heemskerk, de quien hablaremos más adelante. Esta segunda expedición contaba con buena información del cartógrafo Petrus Plancius.

 En 1601 se publicó en Amsterdam un libro con detalles de esa expedición (2)

El resultado económico de la expedición fue portentoso, con ganancias del 300 a 400 por ciento. Ello alentó una competencia febril entre los propios holandeses, lo que obviamente redujo las ventajas del comercio.  Pronto se organizaron nuevas expediciones (3),  hasta que se fundó la Compañía Holandesa de las Indias, a fin de regular la expansión comercial en Asia.

En la próxima entrada de este blog abordaré la reacción que tuvieron portugueses y españoles ante estas expediciones comerciales.

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(1) Voyage ofte schipvaert van Jan Huyghen van Linschoten naer Oost ofte Portugaels Indien, Amsterdam, 1597

(2) Journal ou comptoir, contenant le vray discours et narration historique du voiage faict par les huict navires d'Amsterdam, au mois de mars l'an 1598 soubs la conduitte de l'Admiral Iaques Corneille Necq.... aussi est icy adjouté un vocabulaire des mots françois, javan & malaites. Amsterdam: Corneille Nicolas... pour Bonaventure Dacivelle Libraire, 1601

(3) Jonathan I. Israel calcula 14 expediciones holandesas hacia las Indias hasta el año 1601, The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall. New edition. Oxford: Clarendon Press, 1998. pp. 321.

viernes, 28 de abril de 2017

El Reto Holandés

El profesor Peter Borschberg, del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Singapur (1), concluyó recientemente un ciclo de conferencias acerca de la confrontación que se dió a principios del siglo XVII entre holandeses, por un lado, y portugueses y españoles en el Sudeste de Asia. Dicho enfrentamiento, que vivó sus momentos más álgidos en las primeras décadas del seiscientos, forma parte de la guerra de secesión de las Provincias Unidas (ahora conocida como Países Bajos u Holanda) contra el poder de los Habsburgo, que encabezaba el Rey de España. Este período es recordado también como la Guerra de los Ochenta Años, pero lo que aquí trataremos son las consecuencias que el conflicto europeo tuvo en la región del Sudeste de Asia.

 Estado da India

Creo que es poco conocido o al menos poco discutido en la historia en español este importante momento en la historia del Sudeste Asiático en el que se vivió el ascenso del poder holandés, que llevó a la fundación de la ciudad-puerto Jakarta en 1619 y al control de la fuente de las especias. Las consecuencias para Filipinas fueron notables y llevaron a una serie de costosas medidas de defensa de las islas, que hizo del comercio del Pacífico un sistema rigurosamente vigilado. 

En los años previos, una pujante campaña militar holandesa puso en jaque a los portugueses que se organizaban bajo la estructura del Estado da India. Recordemos que los portugueses llegaron a India desde principios del siglo XVI y desarrollaron un sistema de comercio en una cadena de puertos desde el océano Índico hasta Malasia y las Molucas. Por casi un siglo, los lusitanos fueron los dueños del comercio de especias, telas de la India, y productos como el almizcle, perlas, sedas, que recolectaban en ese extenso espacio. 

Lo españoles también tenían ambición de controlar aquel comercio y lo intentaron varias veces, pero llegando por la vía del Pacífico. El primer gran avance fue el viaje de Fernando Magallanes en 1521, quien paradójicamente era portugués. Este blog ofrece múltiples entradas en las que es posible leer un poco más acerca de esos esfuerzos de navegación, comercio y armas. Sin duda, el momento más importante del avance español se dió en 1565 con el arribo de la expedición de Legazpi y la posterior fundación de Manila en 1571.

En ese complejo panorama, la llegada a Asia de navíos holandeses colocó un nuevo elemento de conflicto para portugueses y españoles. El reto holandés se cifra en varios rasgos muy particulares. 

  • Su capacidad de navegación en navíos rápidos y fuertemente armados, que competían con los pesados galeones portugueses (Naus) y españoles (Naos o galeones).  

  • Los holandeses avanzaban imbuidos de un fervor rebelde contra lo que consideraban la opresión de los Habsburgo representada por el monarca español. 

  • Desafíaban también el concepto de catolicismo papal que hacía alianza con españoles y portugueses; los holandeses eran herederos de los reformadores o disidentes del orden católico romano.

¿Cuál es el orden de prioridad en estos rasgos? Es difícil saberlo. Los holandeses habían cultivado a lo largo del siglo XVI una imagen de las atrocidades cometidas por los conquistadores españoles en América. Esta imagen se reforzaba por los abusos descritos, por ejemplo, por Bartolomé de las Casa en la Brevísima Destrucción de la Indias en 1552. La insurrección holandesa dio inicio pocos años después y se alimentó del rechazo al dominio español, al grado de indentificarse con las víctimas indígenas americanas. (2) Paulatinamente, el éxito de sus incursiones en varias partes del mundo, desde el norte de Brasil, África, la India, y el Sudeste de Asia, rindió frutos inmediatos con el botín arrebatado a los ibéricos. Los conceptos de guerra contra el tirano, la búsqueda del comercio libre, y del mar libre, eran divisa que justificaba su acción... con jugosa retribución al capturar valiosos cargamentos portugueses y españoles que transitaban por aquellos mares. 

El teatro asiático de operaciones era un conjunto muy variado de pueblos y de formaciones políticas  que jugaron un papel importante en la evolución del conflicto. El comercio era una forma de vincular a todos los actores de este conflicto, lo que proyectó hacia el resto del mundo el prestigio de las riquezas asiáticas. Los pueblos malayos e indonesios vivían bajo la influencia inicial del Islam y observaban la confrontación con mucho cuidado, haciendo alianzas o desplazando sus ciudades. Con cierta distancia, el Imperio Chino obervaba el ascenso europeo y se preparaba para evitar la llegada de los bárbaros.

No es el espacio, por ahora, para describir el papel de los ingleses en esta globalización del conflicto europeo, pero cabe adelantar que tanto holandeses como ingleses tenían similitudes y grandes diferencias en su forma de operar.

En la siguiente entrada abordaré varios de los incidentes que identifican a este período de conflicto en aguas del Sudeste de Asia. Por lo pronto, invito a los lectores a ver estas entradas:

Septiembre 2011, Productos
Noviembre 2013, Esclavismo Holandés
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(1) Peter Borschberg es un investigador que ha trabajado por décadas la historia de la expansión europea en Asia.  Tiene una copiosa lista de artículos y libros publicados que abarcan aspectos jurídicos, económicos y políticos. Su contribución académica desde Singapur ha permitido incorporar fuentes en varios idiomas (del latín al holandés, así como el español y el portugués, pero también el malayo), lo que enriquece la textura del análisis histórico. Ver aquí su perfil y publicaciones


(2) Benjamin Schmidt. Innocence Abroad: The Dutch Imagination and the New World, 1570-1670, Cambridge and New York: Cambridge University Press, 2001

miércoles, 15 de marzo de 2017

Un prisionero de las Molucas en México

En el tema de la migración forzada, un capítulo especial corresponde a los prisioneros de la Inquisición que fueron transladados de Manila a México.  Es una veta de investigación importante para conocer los vínculos políticos y culturales que unieron a los dos extremos de la ruta del Galeón, y falta todavía mucho para descubrir detalles y tendencias de ese tribunal. No menciono aqui la parte religiosa porque en los hechos la Inquisición fue sobre todo un brazo político y económico de control social.

El 'Santo Oficio' en las islas Filipinas era una dependencia del tribunal radicado en la Ciudad de México, instituido por Felipe II el 16 de agosto de 1570. El nombramiento formal de un comisario de la Inquisición fue en 1575,  tarea que recayó en el fraile agustino Francisco Manrique. La fecha es incierta, explica el historiador José Toribio Medina, por la carencia de documentos, pero es en 1581 cuando se da noticia de las actividades de Fr. Manrique. No nos detendremos ahora en describir el conflicto que se produjo con el obispo Domingo de Salazar, quien se opuso a la acción de Fr. Manrique en las islas.

Los casos revisados por la Inquisición correspondían únicamente a los infractores católicos y no a la población original. Este principio era el mismo utilizado en América para proteger a los pueblos originarios. En suma, el espacio de acción se limitaba a vigilar transgresiones de los pocos peninsulares y criollos que vivían en la islas. Los delitos que se castigaban tenían que ver con actos contra la religión y contra la moral (amancebamiento, bigamia, homosexualidad), pero sobre todo la Inquisición en Filipinas estaba siempre alerta contra la herejía en un espacio tan cercano al mundo islámico en el sudeste de Asia. No olvidemos que en su origen Manila era un sultanato musulmán.





Ryan Crewe publicó en la revista Itinerario un ensayo histórico realmente novedoso. Describe la vida de Alexo de Castro acusado por su círculo familiar en Manila como hereje musulmán; fue trasladado a México en 1645 para ser juzgado por la Inquisición. Pasaron muchos años de encarcelamiento e proceso inquisitorial. Este es un caso, entre varios, de personas que fueron forzadas a viajar a otro extremo del mundo en una globalización que determinó su vida.



El prisionero fue acusado por su  esposa, su hija y una sirvienta de cometer abusos contra ellas e incluso violación.

La acusación era considerada grave, pero lo que llamó la atención de los inquisidores era más bien el origen de Alexo de Castro, nacido en las islas Molucas y fácilmente sospechoso de practicar la religión musulmana. El proceso que duró varios años se decantó por este camino.

Alexo de Castro era descendiente por la vía materna de nobles de la isla de Bacan, en el sur del archipiélago. Su madre tomó el nombre de Felipa Deça, convertida al catolicismo, y era la hermana del rey de Bacan. Alexo también declaró que tenía vínculos familiares con el rey de Ternate.

Una complicación más es que la región pertenecía en aquella época a los portugueses, con quienes las familias del lugar hicieron acuerdos para convertirse al catolicismo. El abuelo materno de Alexo, el Sultán Siro se convertiría así en Dom Joāo, rey de Bacan. El padre de Alexo era Juan de Castro, hijo de un soldado español avecindado en las islas, que estaban en jurisdicción portuguesa. En suma, los padres de Alexo de Castro eran: una princesa malaya (?) convertida al catolicismo y casada con el hijo de un español identifcado como portugués.

Alexo de Castro se trasladó a Manila en 1617, con su mujer Ynés de Lima.  Sirvió como soldado en  el fuerte Santiago en las murallas de la ciudad. La pareja vivía en el barrio de San Antón, cercano al barrio del Parián, donde vivían los chinos, y al barrio de Dilao, habitado por japoneses católicos. De acuerdo con los registros de la Inquisición citados por Crewe, Ynes de Lima era de origen Bengalí, en la India y también con sangre portuguesa. Ambos hablaban los idiomas español y portugués. Tuvieron una hija, a la que dieron por nombre Felipa de Lima, quien casó con un soldado de la Ciudad de México, pero quedó viuda. Posteriormente se casó con otro soldado, éste era de Sevilla.

Ynés de Lima tenía una sirvienta de origen criollo, que en este contexto significa haber nacido en Manila, por lo tanto filipina, pero con influencia española. No se informa si peninsular o de la Nueva España. Se le identifica como negra, pero el término es impreciso.

Alexo de Castro fue acusado por las mujeres de su casa por su temperamento violento, de constante abuso y de violación a todas ellas. Pedían la intervención de las autoridades religiosas para alejarlo de ellas e interpusieron una primera denuncia en 1623, pero no sucedió nada. Veinte años después, las mujeres volvieron a acusarlo ante el párroco de Santo Domingo en Binondo, pero dijeron  que el pater-familia practicaba el ritual moro, o islámico. Esta vez, la denuncia sí tomó forma. La acusación es que Alexo de Castro rezaba en secreto los viernes dirigiendo la miradas a varias direcciones. Los inquisidores identificaron la acción como la ceremonia  musulmana Çala o Salat. 

Como las mujeres no podía hacer la denuncia directamente, por ser consideradas menores, tuvieron que pedir a Germán Espinosa, el soldado español yerno de Ynés para ofrecer testimonio. Para dar mayor veracidad a su acusación, declararon que Alexo era de Ternate, no de Bacán, es decir, de una región que seguía siendo dominantemente musulmana.

El comisario de la Inquisición que tomó el caso fue el fraile Domingo González, dominico. En su opinión, las denuncias de las mujeres no eran de fiar, pero sí la del soldado español y sobre todo en el tema de la herejía, no el de la violencia familiar. De esta forma, el caso quedó establecido como el de un hereje musulmán. Alexo fue enviado a México en 1645 en el galeón de Manila para seguir proceso en la capital de la Nueva España.

El prisionero entró en la carcel de la Inquisición, que era uno de los lugares más cosmopolitas de la Ciudad de México, poblada de extranjeros sospechosos de herejía. Entre otro, había ingleses protestantes, portugueses de origen judío y un irlandés. En el período en que estuvo prisionero aprendió el complejo arte de la política internacional y construyó su defensa cuidadosamente, alegando que a pesar de sus origenes nobles, el se había siempre mostrado leal a la corona española, a pesar de tener oportunidad de regresar a las islas Molucas o pasar del lado de los portugueses, que se habían separado de España en 1640.

Alexo fue condenado el 30 de marzo de 1648 para salir en procesión en un acto de fé, cargado una vela verde y vestido con el jubón de San Benito, como arrepentimiento por su herejía.  Sirvió el resto de sus días en el Convento de Santo Domingo, que está a un costado del edificio de la Inquisición, en el centro de la Ciudad de México. 

Concluye Crewe "y fue ahí, quizás después de un largo día de barrer el claustro del convento y desempolvando las esculturas de santos de marfil traídas desde las lejanas Filipinas, donde su vida llegó a su fin; al otro lado del mundo en el que vivían Ynés y María de Lima."
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 José Toribio Medina, El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en las Islas Filipinas, Santiago de Chile, Imprenta Elzeveriana, 1899.

Ryan Crewe, "Transpacific Mestizo: Religion and Caste in the Worlds of a Moluccan Prisoner of the Mexican Inquisition". Itinerario Vol. 39, Num. 3, Dic. 2015. Investigación basada en el expediente Archivo General de la Nación, Inquisición, vol. 418, exp. 5.

lunes, 20 de febrero de 2017

Otra exposición y conferencia

Del 8 de septiembre de 2016 y hasta el 15 de marzo de 2017 se presenta en la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin, la exposición "Acapulco-Manila: El Galeón, Asia y América Latina, 1565-1815." La novedad en este caso es que se presentan documentos valiosos de la relación a través del Pacifico que pertenecen a la Benson Latin American Collection de esa universidad.






La invitación a la muestra señala que la época del Galeón de Manila,  de 1565 a 1815, trajo consigo el intercambio de bienes y prácticas culturales, de contacto global y de disrupción, hasta un nuevo nivel. La interacción fue catalizadora de transformaciones en los territorios y en las culturas. La poblaciones se enfrentaron a cambios súbitos; las religiones se confrontaron y con frecuencia chocaron; se instensificaron los cálculos políticos y las luchas. El trabajo, el transporte, la tecnología y el lenguaje se modificó de manera irrevocable. El mundo no volvió a ser igual.

Sitio web de la Universidad http://www.lib.utexas.edu/benson/guides.html

La colección Benson es uno de los archivos más interesantes de materiales históricos de América Latina, y preserva testimonios únicos de la administración virreinal de Nueva España y el Perú. En esa colección, por ejemplo, se encuentran archivos de la Inquisición que complementan los existentes en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México.


La muestra fue inaugurada con una presentación del profesor asosciado en historia de la Universidad de Hawai'i en Manoa, Fabio López Lázaro, con el título "El Derecho en la época moderna y la invención del mundo: ¿Fue el Pacífico el mayor punto de referencia del mundo moderno? En ella ofrece una mirada contemporánea de los acontecimientos históricos desde los pasados cuatro siglos.

El profesor López Lázaro considera que la colonización española de las islas Filipinas marco el comienzo de un mundo verdaderamente globalizado. La creación de la ruta Acapulco-Manila en el siglo XVI puso en contacto al planeta por vez primera y de manera permanente, como una red económica en la que todos los continentes, excepto Antártica, se comunicaron constantemente. 

El investigador residente en Manoa, Hawai'i,  considera que el impacto económico de las conexiones establecidas en el Pacífico fueron menos relevantes que las consecuencias de percepción (del mundo), emotivas y de conocimiento, que se vieron reflejadas en la revisión del pensamiento legal español. Estima que, a la luz del análisis histórico, se deberían reconsiderar las actuales teorías de la globalización y del modelo de desarrollo global que han propiciado una distribución desigual, o inequitativa, de la riqueza. Usualmente se estudia el fenómeno de la globalización a partir del siglo XVIII y XIX, pero se debe considerar también una primera y profunda divergencia abierta en la historia del mundo desde aquel momento de la conexión del Pacífico.